Playas de Ancão y Garrão




Cuando conocí Cacela Velha, el principio de la Ría Formosa, pensé que no podía haber un lugar en la costa algarvia tan espectacular, donde el abrazo del mar con la tierra fuera tan especial, donde la belleza del paraje natural resultara tan exultante.  Sin embargo, sí que lo hay, doy fe, 60 kilómetros más al oeste, cuando la ría acaba siendo deglutida por el terreno se conforma un particular paraíso, una playa prácticamente virgen rodeada de una alfombra de arbustos y flores aromáticas; es la playa de Ancão, junto a la de Garrão, uno de los refugios favoritos de la jet set internacional. Después de pasar un día aquí, me queda la impresión de que el edén tiene que tener un aspecto muy parecido a este lugar.


La playa de Ancão no era desconocida para nosotros; la descubrimos hace años con ocasión de un evento gastronómico en el restaurante 2 Passos y la verdad es que la visita nos dejó un recuerdo placentero. Aquel excelente pescado al horno en aquella terraza, delante de una playa maravillosa y desierta quedó archivado en la parte de la memoria donde se esconden los momentos que no quieres olvidar.


Quisimos repetir la experiencia y volver a aquella playa escondida entre Quinta do Lago y Vale do Lobo, a un paso de otro de los lugares más exclusivos de litoral algarvio: la playa do Garrão.


Para llegar hasta aquí sin GPS debes ser escrupuloso a la hora de seguir las indicaciones. Desde Almancil tienes que tomar dirección Vale do Lobo y, antes de llegar a esta imponente urbanización, desviarte en la rotonda que te señala la playa. Una vez dentro, entre calles repletas de lujosas villas, tienes que dirigirte hasta el hotel Ría Park, pasando por delante del hotel y bajando la siguiente avenida acabas en la entrada misma de la playa do Garrão, a los pies de elegantes mansiones.



Tras una zona habilitada para aparcamiento encuentras una estupenda y extensa playa con sombrillas, hamacas y algunos de los chiringuitos más cool del Algarvio: Izzy's, Julia's o María's. Teniendo en cuenta el uso 'abusivo' del genitivo sajón en la nomenclatura, te puedes imaginar el perfil de su clientela. 


La verdad es que es un lujo sentarte en una de estas terrazas y disfrutar de una fría cerveza frente a ese maravilloso mar azulado. 


En invierno nos encanta escaparnos a Garrão el fin de semana, entonces es uno de esos lugares solitarios y maravillosos del Algarve que te inyecta energía. La tranquilidad invernal de esta parte del litoral en estos días poco tiene que ver con el alboroto estival. El sosiego de los atardeceres de febrero en Garrão en nada se parece con las festivas puestas de sol de julio y agosto. Pero para mí las dos escenas tienen su propio encanto.



A un paso de Garrão, hacia el este, está la Playa de Ancão. Desde la misma playa puedes llegar andando, prácticamente existe una red de pasarelas de madera muy cerca de las dunas que las une.



Si vas en coche hacia Ancão, tienes que desviarte hacia el hotel Ría Park Garden y desde aquí continuar la carretera hasta llegar dentro de una zona de pinares y caminos de tierras. ¡No creas que andas perdido!, continúa un poco más para llegar hasta la entrada de la playa. 


La Playa de Ancão tiene un amplio aparcamiento desde el que se divisa un gran chiringuito sobrevolando el terreno: es el Restaurante 2 Passos, un clásico con más de 30 años en la oferta hostelera del Algarve, con una esplendorosa terraza para copas y un salón de cristaleras para tapear, comer a la carta o probar su menú degustación algarvio al precio de 45 euros.


No muy lejos tienes otro acceso a la playa con aparcamiento escondido entre los pinares, a la altura del Vapor Restaurante Praia Bar, uno de los establecimientos que se estrenó en el Algarve a mediados del pasado verano en este entorno privilegiado y escondido para muchos.



Hay algo que me llama poderosamente la atención de este lugar y es la excelente conservación de todo la vegetación de las dunas, el respeto a todo el entorno costero, la armonía con el medio ambiente, en el que se integran casi de manera disimulada todas las comodidades que buscas en una playa, entre ellos sofisticados restaurantes y bares. 


Uno de esos sibaritas locales de Almancil a pie de playa, el Restaurante 2 Passosacogía aquel día de nuestra visita la boda de una pareja que había decidido volar hacia el Algarve con sus amigos para celebrar su matrimonio frente al mar. 



Nosotros también íbamos buscando el mar con la pretensión de vivir un día especial de playa y baños entre amigos en un lugar donde la naturaleza costera del Atlántico adquiere un esplendor y un brillo único; en donde te sientes dueño del privilegio exclusivo de poder disfrutar de este entorno.



El océano se resguarda aquí tras las dunas que conforman suaves colinas de arena blanca, como la del mismo Caribe. Y su agua es turquesa, transparente y casi siempre cálida para contradecir a quienes aseguran que el agua del Algarve es fría.



En nuestra rutina playera, el primer quehacer es siempre un largo paseo, todavía más apetecible con aquella confortable alfombra de arena bajo nuestros pies. Es un delicia pasear descalzo por aquí y jugar a la vez con las olas, sin encontrar además compañía en el trayecto. 



Ancão tiene además a pie de playa algunos de esos bares provisionales del verano en los que la coctelera no para de agitarse, en los que abunda la sangría o el champán frío. 



Igual de exclusivo que el Restaurante 2 Passos es su bar de playa, 3 Moço Bar, con cómodos puffs en la misma orilla del mar y una carta de comidas ligeras y apetecibles combinados con zumos naturales.




Nuestro paseo desde Ancão nos llevó hasta la playa do Garrão, con parada y cervezas incluidas en el chiringuito Izzy's.

                          
El marco era tan bonito que la mañana en la playa, entre paseos y baños, se nos acabó haciendo un ratito, perdimos la noción del tiempo e incluso llegamos tarde a comer, a pesar de que el hambre ya hacía mella. 


El día continuó, como no podía ser de otra manera, con una larga tarde de playa, donde unos disfrutamos de los baños en el mar, otros del sueño sobre la arena caliente y otros del placer con tan solo la contemplación de la belleza natural de esta playa. 



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