Comer en Vila Adentro




Uno de los espacios de restauración más elegantes del Algarve está en Faro. Una antigua casa del siglo XV recuperada con gran estilo y vinculada a la historia de esta ciudad acoge una pastelería, una zona gourmet ‘merceaira’, y un restaurante.  Tres espacios en uno que toman prestado el nombre del lugar con más encanto y emblemático de la ciudad: ‘Vila Adentro’.  La visita merece la pena por muchos motivos,  entre ellos una excelente cocina, que, al final es lo que importa; la exquisita y cuidada decoración, que  acaba convirtiendo el almuerzo o cena en algo muy especial; y la simpatía de su servicio, que te hace sentir en casa. Fue un acierto aquel almuerzo…
A pocos metros del Museo Municipal de Faro, en una de las esquinas de la plaza que lleva el nombre del rey responsable de la conquista de la ciudad a los moros, Afonso III, el monarca que consiguió que el Algarve se anexionara a Portugal en lugar de a Castilla, está el restaurante ‘Vila Adentro’.



El lugar llama la atención por un bonito azulejo de un antiguo noble, invitándote a pasar. 



¡No te lo pienses, entra!, aunque sólo sea de visita, para recrearte con la recuperación y la decoración de esta casa señorial, que entre sus secretos tiene un acceso a un anciano túnel moro, el único conservado en la parte antigua de Faro.



Entra, aunque sólo sea para comprar alguna delicatessen en su coqueta tienda, repletas de aceites, vinos, conservas, confituras o excelentes vinos algarvios.






En la capital del Algarve hay ya tanta oferta gastronómica que cuando la visitamos nos cuesta elegir. Ya habíamos estado en ‘Vila Adentro’ disfrutando una mañana del aperitivo con los sonidos al fondo del campanario de la catedral; y también habíamos merendado en su confitería, compartiendo confidencias con uno de sus camareros aficionado al motociclismo. Ahora nos tocaba estrenar el restaurante.




Aquel domingo frío y ventoso no había lugar más acogedor en Faro que aquel precioso salón, con muros de piedra y techos de madera, recubiertos de impresionantes paneles de azulejos en  los que se retrata la historia algarvia.



Mientras disfrutábamos de las entradas algarvias y un exquisito queso con una cerveza fría nos sometimos a una autoevaluación sobre la historia del país vecino. 



¿Qué pasó en la batalla de Faro? ¿Quien fue el infante D.Henrique, el navegador? Yo presumía de las leyendas y curiosidades que João Pereira nos cuenta en las sesiones de literatura portuguesa. 



La atención no sólo se centraba sobre aquellos preciosos e ilustrativos azulejos, sino también en los grandes platos que los camareros servían en las mesas vecinas y en los coquetos detalles que se esparcían por cada rincón del salón.



La climatología acabó determinado la elección del menú de nuestro almuerzo. Por casualidad y unanimidad el primer plato fue una sugerente crema de coliflor con almendras tostadas y salsa pesto. Aquello no estaba bueno, estaba delicioso, tanto que el pan casero, que como siempre en el Algarve hay que volver a pedir, acabó limpiando aquellos platos.



Como segundo plato pedimos una cataplana de garbanzos (grão de bico), bacalao, gambas, almejas y mejillones, una de las más buenas que hemos probado. 


El contenido de aquella gran olla de origen árabe era todo sabor. Un guiso de excelentes productos, donde si sabrosos estaban los garbanzos, igualmente sabían esos gigantes moluscos de la Ría Formosa.




Para acompañar tan rico plato algarvio un excelente vino blanco de la casa del Alentejo, Vale da Calada 2014, un vino suave, fresco, de las variedades de uvas arinto, de origen portugués y verdejo, que se dejaba tomar rápidamente.



Después de repetir cataplana varias veces, mis acompañantes se resistían a probar los postres, pero aquel surtido de tartas y pasteles en el mostrador de la confitería eran irresistibles. Sus promesas de acabar aquella grata comida con una bica pingada, cayó en saco roto, como ocurre con frecuencia.


Dentro de las especialidades de Vila Adentro está su versión de los dulces más tradicionales algarvios, de los cuales además puedes disfrutar en su espacio de confitería. Magistral es la receta que fusiona el puding con el trío algarvio. Tan rico estaba aquello que nos supo a poco y acabamos pidiendo además una tarta casera de 'toblerone'.


                   

Vila Adentro nos demostró ser un lugar especial en todos los sentidos. Ese sitio del que terminas saliendo con la intención de volver para traer a comer a un buen amigo; ese restaurante en el que sabes que no fallas cuando quieres quedar bien con alguien. Un lugar  en el que sobra el buen gusto. 

PRECIO MEDIO: Entre 20 y 25 euros
Praça Dom Afonso III
Abre todos los días para almuerzo y cenas. Cuenta con tienda, confitería y terraza
Interés histórico
http://vilaadentro.pt

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