Restaurante Baleeira




No hay algo que me motive más que recibir un mensaje en redes sociales retándome a conocer un lugar desconocido por nosotros. Así que después de ver publicado en el muro de nuestro facebook un gran plato de cocido a la portuguesa con una excelente pinta, buscamos el día para visitar el restaurante-churrasquería Baleeira. Un local antiguo, pero que ahora tiene una nueva gerencia y cocinera; un mestizaje sevillano y brasileño que, como no podía ser de otra manera, da como resultado un lugar simpático para comer bien, muy bien. 

Hípica en el Parque Ambiental de Vilamoura




La casualidad nos llevó a descubrir hace cuatro años uno de los mayores eventos hípicos del mundo 'Vilamoura Atlantic Tour’. Aquel día paseábamos con los niños por el Parque Ambiental de Vilamoura, un precioso paraje a las afueras del centro turístico de la famosa marina, escenario idílico para un sendero. El lugar, en el que se enmarca la pista de la competición internacional, es el contrapunto del ambiente sofisticado del puerto deportivo más famoso de la región. Un ejemplo más de los contrastes con los que nos sorprende continuamente el Algarve.

Playa de Benagil



Entre Rotterdam y Córdoba está Benagil. Quizá la orientación geográfica de este enclave portugués no les resulte acertada, pero después de que les cuente nuestra tercera etapa recorriendo el Sendero de los Sete Vales Suspensos, entenderán como dos ciudades tan dispares y lejanas, una holandesa y otra española, pueden acabar confluyendo en este espectacular rincón algarvio junto al mar. Benagil es archifamosa por su cueva, un algar con una bóveda espectacular tallada por la naturaleza, que se ha convertido en uno de los fondos de pantallas más famosos del mundo entero. 

Playa de Carvalho





En el faro de Carvoeiro comenzamos nuestro segundo tramo del sendero de los Sete Vales Suspensos, camino de una de esas playas que todavía son secretas en el Algarve para muchos: la playa de Carvalho. Una cala a los pies de un vertiginoso acantilado, presidida por un obelisco natural sobre el Atlántico y a la que tienes que descender por un túnel abierto en la misma roca. Dijo mi padre cuando la visitó que las laderas ocres de aquella playa esculpidas por la erosión le recordaban a la misma Petra. Quizá fuese desorbitada y atrevida aquella espontánea comparación con la octava maravilla del mundo, como aseguraba mi amiga Mayo, pero lo cierto es que Carvalho no deja de ser una maravilla de la naturaleza, eso sí, su posición en el ranking queda a gusto de cada cual.

NUESTRO ALGARVE EN UN MAPA