Restaurante Baleeira




No hay algo que me motive más que recibir un mensaje en redes sociales retándome a conocer un lugar desconocido por nosotros. Así que después de ver publicado en el muro de nuestro facebook un gran plato de cocido a la portuguesa con una excelente pinta, buscamos el día para visitar el restaurante-churrasquería Baleeira. Un local antiguo, pero que ahora tiene una nueva gerencia y cocinera; un mestizaje sevillano y brasileño que, como no podía ser de otra manera, da como resultado un lugar simpático para comer bien, muy bien. 


Cuando seamos ‘reformados’ (jubilados en portugués) nos queremos retirar en una de esas típicas casas algarvias, con su noria, con su huerta, con su típica chimenea. Una casa perdida por alguna de esas carreteras que unen la costa con las aldeas más entrañables del barrocal algarvio, esas que fueron bautizadas con nombre de santos: Santa Catarina, Santo Estêvão o Santa Margarida.



Aquí se refugian cada día más ciudadanos de otros países que en estos parajes verdes, floridos y tranquilos han sentado su segunda residencia. Y en los  que también han encontrado algunas joyas gastronómicas; alhajas sencillas, tradicionales, pero llenas de buen gusto.  Una de de ellas es el restaurante Baleeira.


En la carretera de acceso al nuevo supermercado Pingo Doce de Tavira, junto a la rotonda presidida por una gran vela, está la carretera que te lleva a Santo Estêvão, una aldea que, según escribía Nuno Costa en el periódico Sul Informação, tiene tres cafés, una preciosa iglesia, 20 habitantes en su censo, pero una de la más interesantes y prolifera oferta cultural de todo el Algarve, gracias a la programación mensual de la Casa do Povo.




Este camino es tan estrecho y bonito que propicia el paseo tranquilo con las ventanillas bajadas del coche para que percibir el olor exterior de las higueras, de la hierba luisa, del romero, del azahar de los naranjos. 


Un aroma que a mitad del camino se ve interrumpido por apetecible olor a barbacoa procedente de una casa al borde de la misma calzada, enfrente de la carretera que te desvía para Santa Margarida. 


Baleeira, que en portugués es la embarcación de salvamento que llevan los grandes barcos con dos proas, es una casa de comidas que ha reabierto sus puertas de la mano de Nilva, una joven brasileña de Sao Pãulo con experiencia en la hostelería que ha recalado en el Algarve para acompañar a su hermano y que aquí ha encontrado, como compañeros de esta nueva travesía en su vida, a una familia sevillana. 



Casualidades de la vida, baleeira también es el nombre también una hierba de Brasil, la 'maría milagrosa', un potente antiflamatorio natural. 



Nilva refleja sus orígenes en su cocina, no en vano la ‘picanha’ ( la receta de carne de vacuno más típica de Brasil) es una de las especialidades de la casa. Y Nilva también le ha puesto al viejo restaurante el toque de feminidad y sensualidad que caracteriza a las brasileñas. No sé si realmente las caracteriza a todas de manera general, pero si a ella y a mi amiga Tatiane. Y eso se nota en ese comedor con manteles de tela y flores naturales recién cortadas, entre fotos antiguas de Tavira.



Estrenamos el restaurante con el reencuentro de seis viejos amigos y las ansiar por ponernos al día de nuestras vidas con las nuevas noticias, entre cervezas, vino, aceitunas y pan, acabó demorando la elección de nuestros platos. 


Con la tardanza perdimos la oportunidad de probar el pollo asado en la barbacoa que tan buena pinta tenía en las mesas de fuera y que ya se había agotado. Y eso que nuestro amigo Eu había venido desde Granada con la ilusión de reencontrarse con una de sus comidas favoritas en el Algarve, ese pollito de Guía, dorado lentamente y regado con piri-piri.




No pudo ser, pero otra de las debilidades de Eu es el bacalao, así que para complacerle y siguiendo la sugerencia de nuestra chef, pedimos dos grandes fuentes de bacalao. Un bacalao delicioso, un lomo blanco con una sabrosa salsa, pimientos asados, gambas y ¡qué patatas!



La siguiente petición irremediablemente tenía que ser la 'picanha', tierna y rica, acompañada con arroz y frijoles y a la que sumamos dos frescas ensaladas. 





Antes de elegir el postre y acabar el vino, Nilva nos explicó que a lo largo de la semana ofrecen platos del día a 7,5 euros y nos animó a volver en otra ocasión encargando previamente la elaboración de algún plato especial



En nuestra joven cocinera sobresale unas ganas tremenda por complacer a sus comensales y también por aprender, tanto que, después de contarnos como salía a coger espárragos trigueros por aquellos campos, nos comprometimos a volver para enseñarles la receta del 'esparragado andaluz'.



Algunos de los postres, por supuesto caseros, también dejan entrever el origen brasileño de su autora, como el de coco, al que sumamos un bizcocho delicioso de almendras. 



Bocados dulces a los que se unió, por invitación de la casa, una copita de oporto y amarguinha. Julia no iba a permitir que nos saliéramos de allí sin brindar por nuestra amistad y por el buen sabor de boca que Baleeira y Nilva nos dejaron aquel día. 



NOTA: El restaurante está abierto todos los días. Está ubicado en la carretera EN514 de Tavira a Santo Estêvão, confluencia con EN1340 a Santa Margarida. El precio medio está entre 12 y 15 euros por persona.  

2 comentarios:

  1. Seen the signs but never been, clearly we need to!

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  2. nosotros vamos este fin de semana a tavira, estamos deseando comer ese cocido portugues y el pollo la parrilla......espero no perderme!!!!...ya os contare la experiencia. Muchisimas gracias por compartir todo esto con nosotros, un buen trabajo.....y gustoso,no? . isabel-cadiz

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