Restaurante marisquería Vista Mar en Tavira


Dentro de los grupos de whatsapp está el de ‘Buenas Costumbres’; el grupo, con una imagen de todos en el Festival dos Petiscos de Faro, lo creó un amigo con la intención de mantener vivo el ritual de escaparnos a Portugal los fines de semana a comer en lugares nuevos y de paso, a ser posible, a despedir el día en ferias, verbenas o cualquier evento que se tercie. La última quedada de ‘Buenas Costumbres’ fue recientemente en Tavira para inaugurar la nueva marisquería de Quatro Aguas, el restaurante Vista Mar, y de paso estrenar también el Festival de la Gastronomía del Mar. La escapada gastronómica de aquel día, a pesar del intenso temporal, mereció la pena, así que ya tenemos fecha para volver. 


Quatro Aguas es el lugar, a las afueras de Tavira, próximo a sus salinas, donde está el embarcadero para la isla de Tavira. La zona, que en los últimos años presentaba un estado algo deteriorado y muchas dificultades para acceder, por fin ha cambiado de imagen. 


Veinte años, nada más y nada menos, cuentan que llevaban esperando los tavirenses esta reforma con la que, a juicio de los primeros resultados, se está consiguiendo aprovechar y ensalzar la belleza de unos los rincones más bonitos de la Ría Formosa. 


Hasta aquí puedes llegar desde la ciudad en tren neumático, tuc-tuc y, pronto, andando o en bicicleta por un precioso paseo que parte desde muy cerca del mercado. La remodelación de Quatro Aguas también ha llegado a un antiguo restaurante de la zona, que el pasado año abrió sus puertas con un concepto de restauración que reúne todos los ingredientes para triunfar: una buena materia prima, rica cocina, precios ajustados, agradable servicio y un precioso lugar con unas vistas espectaculares hacia la ría.


Llegamos a ‘Vista Mar’ el día que se estrenaba, un día realmente lluvioso, no el mejor quizá para disfrutar del entorno, pero sí para hacerlo de la calidez del comedor interior. Si las gotas de lluvia simbolizan la buena suerte según antiguos pueblos o la bendición en un matrimonio, a tenor de las precipitaciones de aquel día, al restaurante ‘Vista Mar’ le auguro un gran éxito.


Nuestra intención era probar el menú propuesto en el Festival de la Gastronomía del Mar: filete de pulpo con mayonesa de ajo (6 euros) y raya con ajo al estilo del chef (10 euros), pero, tras consultar la sugerente carta y echar un ojo a la vitrina del local, acordamos hacer nuestro propio menú degustación y probar un poco de todo. 



Mientras tratábamos de consensuar los platos, nos distraíamos con las entradas de la casa: mantequilla con culantro y patés caseros para acompañar unos panecillos de cereales, recién horneados, que volaron en minutos.


Por unanimidad, y tras ojear la gran fuente en la mesa de nuestros vecinos, pedimos una mariscada. 


El restaurante te ofrece tres tipos de mariscadas: 'Tavira', a 15 euros; 'Ría Formosa', a 30 euros; y Mariscada ‘Vista Mar’ a 50 euros. Para seis comensales nos decantamos por la última de ellas con buey de mar, gambas cocidas, almejas, ostras, langostinos y tigres a la plancha. 


Un manjar que llegó con varias bandejas superpuestas en diferentes pisos con grandes ostras, unas ricas almejas ‘à bulhão pato’, (con ajo, aceite y culantro), unos sabrosos langostinos a la plancha y un jugoso buey de mar. Para los aficionados al marisco, la experiencia merece la pena. 




De la misma manera que nos sorprendió el marisco, lo hicieron los dos platos sugeridos en el Festival de la Gastronomía del Mar. Delicioso estaba el pulpo con la mayonesa y realmente rica era la raya, cocida con las patatas en una especie de escabechado que hacía desaparecer el pan continuamente.



Por mucho que visitemos Portugal, parece que nunca aprendemos a pedir con justa medida la comida. Se nos olvida que los platos aquí duplican en cantidad a los nuestros, por lo que siempre acabamos encargando más de lo que podemos comer. Y, en aquella ocasión, el guiso de alubias con navajas para dos personas (18 euros) llegaba a la mesa en el momento en que la digestión ya empezaba a ser complicada. 


Pero si hay valientes a la hora de comer, eso somos nosotros. El guiso casero estaba tan rico, y el día lo hacía tan apetecible, que solo hubo que repartirlo en los platos con un poco de arroz, para que en pocos minutos se acabará, incluso dando tiempo a alguno que otro a repetir.


Mientras apurábamos la última botella de un vino blanco de la bodega de Albufeira Quinta da Malaca (10 euros), propuesto como sugerencia en el menú, y rellenábamos el cuestionario del Festival con derecho a participar en un sorteo de noches de hotel y experiencias turísticas en Tavira, fuimos haciendo un hueco para el postre del menú: un dom Rodrigo (3,5 euros) uno de los emblemas de la repostería algarvia.


No obstante, como sugerencia del simpático camarero añadimos una tarta de la casa de almendra y naranja que fue un acierto más y un buen acompañamiento para la 'bica pingada' (café cortado).


Las 'buenas costumbres' no deben nunca perderse. Mereció la pena una vez más volver al Algarve; descubrir un restaurante nuevo que dará mucho que hablar; y disfrutar del encanto de una de las ciudades más seductoras de Portugal, aquel día coloreada de gris.


POSTDATA: En el sorteo fuimos agraciados con un viaje en Tuk Tuk y un fin de semana en el hotel Pedras da Rainha en Cabanas.

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