Jazz en la bodega João Clara





Uno de los vinos más valorados del Algarve nace en una quinta a las afueras de Alcantarilha, en Silves. El vino en cuestión es el tinto que lleva el nombre de la bodega , el João Clara Negramole 2011, un monovarietal de una de las castas más tradicionales algarvias, cuyo estilo recuerda a los de Borgoña. La Quinta Jõao Clara es una de las ocho bodegas de Silves, un atractivo turístico más de este consejo que, desde este mes de enero, puedes conocer y disfrutar a través de los conciertos Jazz en las Bodegas, una armonía perfecta entre el vino y la buena música.




No era necesario. No era necesario que Turismo del Algarve elaborara un programa con 1.023 actividades culturales para atraer al visitante a esta región entre octubre a mayo, cuando el sol no aprieta tanto. No era necesario porque esta región está llena de atractivos los 365 días del año, pero, aun no siendo necesario, ha sido una excelente idea. Una idea que se ha plasmado en una oferta que, a través de la cultura, quiere animar al visitante a llegar hasta el sur de Portugal para descubrir su patrimonio histórico y artístico, sus gentes, sus tradiciones y las excelencias de sus productos.


El programa con el nombre de 365 Algarve contempla experiencias tan sugerentes como cine en las iglesias, gastronomía en los museos, ópera en edificios emblemáticos, fado y vino, rutas turísticas teatralizadas y jazz en las bodegas de Silves. Una propuesta que arrancó el pasado 14 de enero en la bodega de João Clara a través de la combinación sugerente de tres de sus vinos con la música en directo de Os Gobi Jazz Dogs.



La iniciativa arrancó con el cartel de no hay billetes colgado en pocos días desde el anuncio del primer concierto y prácticamente con la segunda sesión al completo en la bodega Quinta da Vinha, prevista para el 21 de enero con Prima Matéria Quarteto.


Un éxito que cogió por sorpresa a todos, entre ellos a nosotros, que nos encontramos sin plaza en el momento de hacer la reserva días antes. La insistencia y gentileza de la propia bodega, que salió a nuestro auxilio para buscarnos un hueco, tuvo su resultado y, horas después, la Cámara de Silves nos comunicaba la anulación de una reserva anterior y la posibilidad de asistir al estreno de Jazz nas Bodegas.


Y allí estábamos nosotros el 14 de enero a las 20.30 horas, la hora a la que nos habían citado los organizadores a todos los asistentes para retirar y pagar 7,5 euros por la entrada del evento, que incluía, para nuestra sorpresa, la cata de varios vinos, la asistencia al concierto, una selección de tapas, entradas para el castillo y el museo de arqueología de Silves, válidas por un año, y una botella de vino de regalo por parte de la bodega.



Mientras los visitantes retiraban su invitación en el porche de la quinta, la anfitriona de la bodega, Edite Alves, dirigía dentro los preparativos de una gran sala con mesas alargadas de madera, cubierta de manteles a cuadros, iluminada con velas y acogedoras lámparas y con un escenario al fondo. El ambiente no podía ser más cálido e intimista para una velada que, nada más comenzar, se presentaba especial.


Entramos a la sala con una copa de vino blanco de As Claras, uno de los vinos que forma parte de la familia más comercial de la bodega. Un moscatel con aromas a las ricas naranjas de Silves, otra las riquezas de este consejo. Y nos sentamos muy cerca del escenario, junto a Miguel y Filippa, una encantadora pareja lusa, residente en Olhão, con la que compartimos confidencias y consejos gastronómicos para disfrutar de la buena mesa en el Algarve. Sus sugerencias ya están apuntadas en nuestro cuaderno para probarlas cuanto antes.



El acto fue combinando el jazz y el funk del quarteto con la presentación por el sumiller João José N. Encarnação de cada uno de los vinos, que se acompañaban en la mesa con canapés, quesos, embutidos, chorizo asado, higos con almendras y deliciosas rodajas de pastel de higo.


Del blanco pasamos al João Clara Rosé, con mucho éxito entre los jóvenes de nuestra mesa. Un vino procedente de las castas autóctonas de touriga nacional y negramole, un vino joven con aromas a fresas y un sabor intenso, tanto que casaba perfectamente con los embutidos de la sierra algarvia.


La sesión terminó con el tinto As Claras, otra de las estrellas de la bodega, también de las uvas touriga nacional y negramole, esta última la casta tinta más tradicional del Algarve por la que apostó el fundador de esta viña João Maria Alves, conocido como João Clara, padre de Joaquín Alves, el marido de Edite y el artífice en 2006 del primer vino de la marca, el João Clara Tinto. 


Actualmente la quinta, situada muy cerca del parque acuático Aqualand, con cerca de 30 hectáreas, diez de ellas sembradas de viñas con distintas variedades de uvas, produce, bajo el nombre significativo de 'Essential Passion', ocho tipo de vinos distintos, la mayoría de ellos con algún premio o mención honorífica. Unas botellas que, en su mayoría, salen al mercado vestidas con el logo tan característico de la bodega: la típica chimenea algarvia que termina de una forma muy particular, con un pico de águila despuntando al cielo, en homenaje a la afición de la familia por el club de fútbol del Benfica. 


Aquel concierto de Jazz en las Bodegas nos demostró que el vino y la música conforman uno de los mejores maridajes, sobre todo si además le unes la buena compañía y la grata conversación de aquella.  Que el Algarve no es sólo playa, lo sabíamos. Que el Algarve tiene buenos vinos, los estamos disfrutando y descubriendouna de las regiones vinícolas más desconocidas del país vecino. 



La bodega João Clara tiene visitas guiadas todos los días que pueden terminar con degustación de sus vinos y tapas. 

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