Sería imperdonable ir a Olhão y no probar el pescado que a diario desembarcan sus marineros en el puerto. Y sería imperdonable visitar Olhão y no pasar por el restaurante Vai e Volta, uno de los mejores asadores de pescado de toda la región. El lugar merece la visita, aunque a veces tengas que esperar para sentarte, por su excelente pescado fresco a la barbacoa y por la hospitalidad de sus dueños que te hacen sentir como uno más de la casa.


Lo he escrito varias veces, pero lo tengo que volver a hacer otra vez. El afamado chef Jamie Olivier puso su mirada hace unos años en Olhão y dedico uno de los grandes reportajes de su revista a ensalzar este templo gastronómico por la frescura de los alimentos de su mercado, cocinados y degustados en un ambiente tradicional y único.


El equipo de investigación y redacción del cocinero británico se paseó durante días por la ciudad cubista y sus alrededores, siguiendo la pista de sus mejores sabores; y fue así como llegaron hasta el restaurante Vai e Volta, que desde ese momento se convirtió en lugar de culto gastronómico del turismo internacional.


Calidad, simplicidad y simpatía podían resumir la oferta de este restaurante escondido por las callejuelas que unen el auditorio con una de las arterias principales de Olhão, la Avenida de la República.


Entre esas calles de casas con solera y un encanto cautivador, está el Largo da Gremio, donde una gran chimenea de metal, encima de un edificio, no para de echar humo desde el mediodía, una especie de botafumeiro, que ambienta todo el barrio de Levante con una irresistible fuerza de persuasión cuando hay hambre.


Por el olfato es fácil encontrar este restaurante sin carta, en el que sólo de ofrecen pescado asados en una barbacoa, à discreção, es decir hasta que ya no puedas comer más.


Vai e Volta podía ser un rodizio más del Algarve, pero no, es distinto por muchas razones. La primera, por la cordialidad y cariño que le imprimen al lugar los ‘jefes’, María João y José, un matrimonio complaciente y atento con unos clientes llegados desde todo el mundo y para los que siempre tienen frases de afecto y bienvenida en su idioma.


La pareja ha conseguido además crear un ambiente agradable en el comedor interior y en la terraza, cuidando la presentación de sus platos y la decoración y gracias a un servicio exquisito con el que se atiende a la clientela.


Y, además, Vai e Volta me gusta más que otros rodizios por los acompañamientos que incluyen junto al pescado asado: aceitunas y pasta de atún casera, a las que siguen batatas y patatas asadas, una deliciosa açorda (un tipo de migas cocidas con ajo y culantro) y la típica ensalada de tomates, pimientos, cebolla y orégano, a los que se suma una selección de pan artesanal de trigo y maíz.


Por 12 euros te regalas un festín de excelente pescado: atún, salmón, sargos, sardinas, brecas, carapaus…, todo lo que quieras y puedas comer. Un banquete que además puedes terminar con frutas de temporada del mercado o con ricos dulces caseros algarvios, como la tarta de almendras o el pudin de claras, por cierto un ‘molotov’ realmente delicioso.


Con todos estos ingredientes, está claro que quien va a este restaurante, tiene que volver, y que no había mejor nombre que Vai e Volta (Ve y Vuelve).

DATOS DE INTERÉS

-Abierto de martes a domingo de 12.00 a 15.00 horas.

-No hay reserva, sólo vale esperar. No aceptan tarjetas. Y sólo sirven el menú de rodizios.

-El precio es 12 euros adulto. No incluye postre y bebida (2 euros media jarra de vino, aunque tiene buena carta de vinos portugueses y algarvios).


-Para dejar el coche, lo mejor es usar los alrededores del Pingo Doce junto al Auditorio Municipal o bien en el aparcamiento subterráneo junto al supermercado.