Restaurante Sabinos, la mejor carne a la piedra




En la calle central de Vila Nova de Cacela, paralela a la N-125, se esconde, bajo una fachada modesta y desapercibida, uno de los excelentes restaurantes de esta región, famoso por servir una de las mejores carnes a la piedra del Algarve. Sabinos, como así se llama el local en cuestión, es, como dice mi amiga Mayo, un lugar en el que se come realmente bien y sin tonterías desde el principio hasta el final. Y, para colmo, su salón está marcado por el encanto de los recuerdos de las antiguas casas rurales de Vila Real de Santo António. 
Si se trata de elegir por las meras apariencias, pocos acabarían eligiendo el restaurante Sabinos para comer. Y digo pocos, porque su aspecto exterior, con una humilde puerta y algunas sillas rojas de plástico en la entrada, no sugieren para nada lo que te vas a encontrar dentro.
                 

Para empezar el restaurante es tremendamente agradable. El salón está precedido de una pequeña tienda gourmet con aceites, confituras, la flor de sal de Castro Marim y algunos nuevos productos algarvios sustentados en su famoso piri-piri.


              

Y junto a ellos una amplia y sugerente oferta de vinos algarvios a los que últimamente nos estamos aficionando, como el Almundim, que descubrimos en O Convento de Tavira, o el Marqués dos Vales Selecta de 2011. La verdad es que Sabinos está bien nutrido de una gran variedad de vinos, entre ellos los del Alentejo, de donde también procede su carne.
                              

Que el vino es importante en su oferta se deja notar no sólo en la carta y en los numerosos expositores del restaurante, sino incluso en su propia decoración con detalles, como un zócalo realizado con tela de gallinero y corchos, que nos hemos dispuesto a imitar. 
                                     

El salón estás vestido además de antiguos objetos de campo, muchos de ellos irreconocibles para mi hijo, viejos candiles, ollas de bronce, platos pintados a mano, un reloj de pared que no pasa desapercibido sonando a las en punto y, entre algunos más, viejos planos de la construcción de la trama urbana de Vila Real de Santo António, la 'ciudad iluminista' por antonomasia. 


Todo está puesto de tal manera que la sala rezuma encanto. Y el continente, el salón en sí que inspira tradición, tiene mucho que ver con el contenido, una magnífica cocina basada en buenos productos y en el arte sencillo y a la vez sublime de prepararlos.





Cuando te sientas en una mesa algarvia hay, nada más empezar, pequeños detalles con los que puedes intuir la calidad de la comida. En aquella ocasión, la elección para las entradas de aquel queso de cabra orgánico de Azinhal (Castro Marim), acompañado de un rico queso artesanal nos daba buenas sensaciones.


Hay un principio que en general respetamos cuando estrenamos un restaurante y ese es el de aceptar siempre las sugerencias del día. Y aquella tarde de sábado las dos propuestas fuera de carta era las petingas con arroz y el la carne de cerdo con almejas, que además habíamos visto servir en la mesa de al lado en un gran perol.


Acertamos de pleno. Las petingas eran sin lugar a duda un plato gourmet. Pequeñas sardinas fritas a su punto, acompañadas de un jugoso arroz de tomate y ensalada.


De la misma manera nos sorprendió la carne con almejas, con una textura que parecía macerada previamente en manteca aromatizada con grandes almejas y un plato de patatas fritas caseras al lado. 


Pero la estrella del restaurante Sabinos es la carne, sobre todo el lombo de vitela na pedra (400 gr ma 22,5 euros). Un gran y tierno lomo de rica carne, sobre una piedra aromatizada con tomillo y acompañada de cuatro salsas y una fuente de patatas. 


Sabinos tiene una extensa lista de carnes en su carta para elegir, con diferentes cocciones y géneros, todas ellas realmente de calidad: cabrito, secreto ibérico, pollo, picanha, costillas, vazia...


Con las entradas y los tres platos, los cuatro comensales quedamos realmente satisfechos de aquel almuerzo, pero como siempre, ¿quien se resiste a los dulces caseros? Nosotros, no.

                               

Terminamos con un rico melón y el obligado Molotof, qué fue una delicia. Al puding de claras lo acompañaba el tradicional caramelo, pero con la particularidad de llevar incorporado trocitos de almendras tostadas, un toque distinto y delicioso.

El precio medio para comer en Sabinos es de unos 20 euros por persona. Y, según los expertos en buenos asadores de carnes, el lugar nada tiene que envidiar los restaurantes del tipo más galardonados.  Nosotros ya sabemos que vamos a volver por Sabinos y porque Vila Nova de Cacela es un lugar donde siempre te espera alguna sorpresa en el rincón menos esperado.



RESTAURANTE SABINOS
Av. Manuel Rosa Mendes (GPS: 37º10'30.90"N; 7º32'00.23"W),
VILA NOVA DE CACELA

4 comentarios:

  1. No he tenido el placer de probarla pero tiene un aspecto increíble, además los precios de la carta no son nada altos tampoco... Lo probaré!!

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  2. Decepcionante, estuvimos esperando más de una hora a que nos sirvieran 4 bacalaos a La brasa , un bistec de atún , un codillo de cerdo al horno y una carne a la piedra. La relación calidad-precio nos pareció excesiva teniendo en cuenta que el bacalao estaba mal desalado, el atún no era fresco y el lomo de ternera no era lomo sino un trozo reliado de carne. Nada recomendable

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    1. Lo lamentamos! Siempre hemos tenido buena experiencia! Gracias por su comentario

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