Pastelería Tesouros da Serra en São Brás de Alportel


No hay destino más dulce que São Brás de Alportel. Aseguraría, sin constatación estadística oficial que lo corrobore, que esta localidad algarvia es la que más pastelerías con fabricación propia tiene por habitantes. En el folleto dedicado a Doçaria de la cámara municipal aparecen, nada más y nada menos, que hasta 13 productores locales de dulces regionales. Entre ellos está Fátima Galego, una maestra de la repostería, capaz de transformar lo básico en sublime.



Está claro que São Brás tiene una arraigada tradición pastelera que se sustenta además en la preservación de las recetas de antaño y en el uso de los frutos y productos de la tierra. Por el mimo a sus productores locales, por el gusto por lo casero, por la continuidad en los usos tradicionales o por la importancia que otorga a su mercado local, entre otras cosas, São Brás de Alportel es una Cittaslow desde 2008, como Tavira, Silves y Lagos.




Cuando el pasado mes de mayo visitamos y disfrutamos de su Feria Histórica,  una vuelta al pasado de la ciudad y sus gentes para conmemorar los cien años de la villa, nos contaron que uno de los oficios más antiguos de la 'ciudad del corcho' es el de doceira; mujeres que eran contratadas en una casa para hacer los dulces de una boda, bautizo o gran celebración. Los dulces han estado y están en manos de las mujeres aquí en São Brás y una de esas manos prodigiosas es Fátima Galego, toda una referencia en la pastelería algarvia.




'Tesouros da Serra', la pastelería artesanal de Fátima, reparte sus creaciones por todo el Algarve. Ya habíamos constatado en varios ocasiones lo rico que están sus dulces, pero no hace mucho, por invitación de su dueña, subimos hasta el Sitio do Tesoureiro, para merendar en la pastelería y conocer la hacienda de turismo rural aledaña Quinta dos Tesouros.


En esta tierra, donde se asentaron los árabes por su fertilidad, Fátima con mucho tesón y también 'cabezonería' por un oficio que le llevó a abandonar la contabilidad de la fábrica de corcho familiar, ha montado su fábrica de dulces, a la que más tarde añadió un hotel rural, tras la reforma de una antigua quinta de principios del pasado siglo. Una hacienda, insertada en la Rota da Cortiça (Ruta del Corcho), en la que se intuye una experiencia turística distintiva, auténtica y, desde luego, sabrosa.



Aquí, un lugar idílico para las vacaciones, la repostera trabaja a deshora en la elaboración de la masa de sus dulces, esos que hacen peregrinar hasta los pies de la Sierra de Caldeirão a los más golosos paladares y la han convertido en una referencia gourmet para el turismo.




A los 21 años Fátima quiso cambiar su mundo de cifras y cuentas y rodearse a diario de yemas, azúcar, miel, caramelo... De una manera autodidacta empezó a hacerse a sí misma como una excelente repostera, ensayando recertas que se vendían nada más exponerse en las tiendas de Quarteira y Faro.


En el obrador, situado a la espalda de su confitería, la repostera se transforma a diario en una alquimista, integrando en sus recetas y a su estilo las tradiciones culinarias algarvias; los usos y saberes que las 'doceiras' que le antecedieron en esta tierra aplicaban en sus cocinas.


La repostería de Tesouros da Serra se sustenta en tres ingredientes fundamentales: la almendra, la algarroba y el maíz. Tres elementos básicos, simples y populares de esta tierra que después de pasar por las manos de Fátima se transforman en esos sublimes, bolinhos, pequeñas y dulces joyas.


Tesouros da Serra derrocha tradición. Sus estantes están repletos de los productos algarvios más auténticos, como las galletas con miel y con harina de algarroba, ese fruto que en el Algarve han sabido poner en valor con nuevos y deliciosos usos gastronómicos. 


Fátima Galego no se ha conformado con los pasteles y ha demostrado su maestría con la receta del licor de algarroba, con sus tés caseros que se almacenan en grandes botes sobre un gran escaparate de dulces, o con una muestrario de especias para aderezar cualquier receta.




Hay muchas razones para visitar São Brás de Alportel, pero una de ellas son sus dulces y Tesouros da Serra es uno de esos lugares donde vas a encontrar un rico muestrarios de la pastelería tradicional algarvia. Tienes decenas de modalidades de creaciones para elegir uno de esos pasteles que no se olvidan, de los que crean adicción. Quizá sea el morgado, la tarta de almendra, la tarta de nata, la tarta de piñones,  o el dulce de higo, el mixto algarvio, quizá los bolinhos de milho, los de algarroba, los de figo, o el brigadeiro, los frutinhos de colores, el dom rodrigo...



En el álbum de nuestros recuerdos en el Algarve, ya está esa merienda primaveral en Tesouros da Serra. Y en nuestras fotos ya está etiquetada esa rica tarta de higo, almendras y algarroba y esos melosos bolinhos que acompañaron un rico té casero con el que parecías beberte aquella tarde el sol. 




El maestro repostero Paco Torreblanca afirma que los pasteleros son los 'alquimistas de la gastronomía' y así veo yo a Fátima Galego, como la protagonista del libro de Paulo Coelho;   la que siguió sus sueños para acabar encontrando un Tesouro.

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