Restaurante A Tia Bia, un tesoro de la Nacional 2





En Faro termina o empieza, según se mire, la carretera más larga de todo Portugal, la Nacional 2, un trayecto de más de 700 kilómetros que une la capital algarvia con la ciudad de Chaves en el norte del país. La carretera se ha hecho famosa en los últimos años, y se ha convertido en la especial ‘Route 66’ del país luso, repleta de desconocidos encantos. Uno de ellos es el restaurante A Tia Bia en la aldea algarvia de Barranco Velho, muy cerca ya del Alentejo.

Los 33 municipios por los que pasa la Nacional 2 están unificando esfuerzos para promocionar una carretera con paisajes deslumbrantes, pueblecitos pintorescos, panorámicas zonas de descanso entre sus curvas y auténticos templos gastronómicos, como A Tia Bia.


A quienes les guste lo genuino, lo castizo y lo natural, tienen que recorrer en el Algarve el tramo de la carretera de la Nacional 2 que une São Brás de Alportel con Barranco Velho y Cortelha, pequeñas aldeas de la Sierra de Caldeirão, pertenecientes al municipio de Loulé. El tramo es uno de esos itinerarios en el que no puedes dejar de mirar por la ventanilla del coche, de esos que atraviesan antiguos lavaderos, fuentes, preciosas casitas algarvias o ermitas, y hermosos parajes naturales en los que tienes que parar el motor y estirar las piernas por sus senderos.


La Feria de la Miel y el Aguardiente de la localidad de Cortelha fue un buen argumento para convencer a mis amigos del grupo de whatsapp ‘Buenas Costumbres’ y planear una excursión a la sierra algarvia. Nosotros ya sabemos por muchas experiencias que pocas costumbres son tan buenas en el Algarve como las que vienen asociada a su aguardiente.


La excursión a Cortelha incluía paradas en el mercado de productores de los sábados de Sao Brás de Alportel, un sendero para abrir el apetito en el paraje de la Fonte Ferrea, y el almuerzo en un restaurante mítico de la Sierra de Caldeirão con una de las mejores cocina de toda la región, el A Tia Bia.


Adentrarse en lo más alto del Algarve merece la pena por muchas razones, pero una de ellas es sin duda para disfrutar de las delicias de su cocina serrana, platos con recetas de antes, con sabores únicos y contundentes que se quedan en el recuerdo. ¡Cómo el de ese cabrito al horno o las migas de bacalao de A Tia Bia! El restaurante podría ser uno más de comida de casera de carretera, pero el nivel de perfección de su cocina y su agradable y efectivo servicio lo convierten en un santuario gourmet de la región, que no por ello ha perdido el ambiente campechano y de convivencia de una ‘casa de comidas’ de pueblo.


Nos situaron en uno de sus grandes comedores, y en pocos minutos, la mesa estaba llena de aceitunas, patés, mantequilla, zanahorias y dos platos de embutidos y quesos serranos, que por supuesto no íbamos a devolver y perder la oportunidad de acompañarlo con ese estupendo pan de la zona.


La carta es un listado de los platos más emblemáticos de la gastronomía del interior, la mayoría difícil de encontrar en al Algarve costero: migas con carrilleras de cerdo ibérico (20 euros dos personas), gallo de campo guisado con vino tinto (9,5 euros), jabalí guisado (12,5), o migas de caza con carne de jabalí, faisán, venado y perdiz (11 euros).


Teníamos claro una cosa, había que pedir las migas de bacalao y gambas (11 euros), una cremosa açorda dentro de un pan casero y en un típico menaje metálico, que es algo realmente sublime.


Acordamos para compartir un plato de cabrito (13 euros) y otro de carrilleras de cero ibérico al horno (10.50 euros), ambos acompañados de patatas asadas y col cocida, y ambos inmejorables. Ya me había avisado el fiel seguidor del blog José Manuel Girón, que aquí las carrilleras son un manjar.


Pero, según David, lo mejor de aquel almuerzo fue la feijoada serrana, con chorizo y una casquería insuperable. Todavía lo oigo repetir que nunca probó una mejor y todavía está enfadado por no haber limpiado con pan el fondo de aquella gran olla.


David se aferró a la feijoada y José María a los postres caseros, mousse de manga, mousse de chocolate, tarta de algarroba y pudin de huevos, todos estaban muy ricos, pero a mi me gusto sobre todo aquel flan, que recordaba al que hacía mi abuela en su vieja olla de metal al baño María.


Reposamos la comida y apuramos el café bajo los árboles de la gran terraza del restaurante, disfrutando de un día espectacular y de la vista de la torre tan pintoresca de Barranco Velho, al otro lado de la carretera.


El aguardiente lo dejamos para la Feria de la Miel y el Aguardiente de Cortelha y la siesta sobre una manta en uno de esos prados idílicos de la Nacional 2.

DATOS DE INTERÉS

-El restaurante A Tia Bia está situado en la aldea de Barranco do Velho, perteneciente a Loulé, y a unos 30 kilómetros de Faro, en la misma EN 2. El restaurante también cuenta con alojamiento propio.

-Abre todos los días para almuerzo y cena, salvo las cenas de los lunes. Admite reserva y pago con tarjeta. El precio medio por persona es de unos 18 euros. 

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