Hotel y bodega Quinta dos Vales




En el Algarve hay un poco de todo, por eso las sorpresas son constantes. Te reto a descubrir uno de los lugares más ‘sui generis’ de toda la región, Quinta dos Vales. Una gran hacienda a las afueras de Estômbar en Lagoa, difícil de definir, pero muy especial. Quinta dos Vales es una bodega, productora de excelentes vinos, un alojamiento rural con mucho gusto, una galería de arte al aire libre, una granja, una huerta, un centro de eventos, un rincón de mi Algarve favorito.

Lagoa está repleta de viñedos, aquí en esta tierra, cercana a las bonitas calas de Carvoeiro, se ubican algunas de las bodegas más prestigiosas de la región. En una sinuosa carretera que sale del pueblo de Estômbar se encuentra una de ellas, Quinta dos Vales. Pero esta hacienda es mucho más que una bodega, es una simbiosis entre el vino, el arte, la naturaleza y la cultura.
   

El primer día que llegamos allí, nos dejó boquiabiertos, especialmente a los niños, aquellas grandes esculturas de colores, impresionantes por su tamaño, salpicadas entre viñedos y jardines. Estaban en la puerta de la bodega y junto a la sala de catas, pero a medida que nos adentrábamos en la finca para conocerla aparecían por todas partes, provocadoras, impactantes, originales, como salidas de un cuadro de Botero.



Heinz Karl Stock, un hombre de negocios alemán, es el artífice de esta atracción única, un forastero más refugiado en el Algarve, que ha conseguido en Quinta dos Vales, unir sus dos pasiones: la producción de vino y el arte con sus colosales esculturas de piedras.


Desde que descubrimos este lugar lo hemos visitado muchas veces, sobre todo cuando celebra sus jornadas de puertas abiertas, ese día es un referente en el Algarve. Aquí se vive una gran fiesta en la que se da a conocer a los visitantes la bodega y su producción y, a la vez, se muestra la riqueza de la esencia algarvia, reuniendo en el evento a artistas, productores, turistas, empresarios, cocineros, artesanos…


La Open Door de Quinta dos Vales es realmente variopinta y también divertida. Hay actividades para todas las familias, un mercadillo con ricos productos locales para comprar, exhibiciones ecuestres, bailes, cocina en vivo, tiro con arco, visitas guiadas…


Esta Quinta de 50 hectáreas incluye además una unidad hotelera con diferentes casas tipo apartamentos, ‘Four Winds’ y una lujosa casa de campo. Un alojamiento  rural en el que no te faltan comodidades y que está pensando para desconectar del mundo: leyendo en su jardín, nadando en su piscina, jugando al tenis o paseando por su curiosa granja.  


Sentada allí junto a la piscina al caer la tarde, aquel lugar tenía un aire a la Toscana. Las viñas, los jardines, el sol caliente, el paisaje en el horizonte, la calma con la llegada de la noche.



Pero la faceta más importante de Quinta dos Vales es la vinícola, sus vinos han conseguido que su nombre traspase fronteras con decenas de medallas en los más prestigiosos concursos. Su tinto Grace Vineyard de 2009 fue seleccionado el pasado año como el Mejor Vino del Algarve y considerados como uno de los mejores de Portugal por la revista Vinhos. 



El ingeniero Anibal Neto, hoy productor de la oveja churra algarvia y del nuevo vino Marchalégua, de las variedades autóctonas en vías de extinción, fue nuestro maestro de ceremonias en la visita a la bodega. Un excelente anfitrión que nos explicó, paso a paso, el ritual del proceso del vino. 



Un proceso que se inicia con la vendimia a final de verano, con la colecta a mano de las uvas y a continuación con la selección de la mejor uva en pequeñas cajas. Llega después su enfriamiento para que no afecte a la calidad del vino, la sacudida con una cinta vibratoria para la limpieza, el proceso de maceración según la uva antes de ser prensadas, la fermentación en temperatura controlada, la estabilización, el filtrado y, por fin, el embotellado. Aquí, los vinos tintos fermentan y se envejecen en barricas de roble francés y algunos blancos también pasan algún tiempo en estas barricas.

Anibal fue un excelente maestro de cata aquella tarde con el que compartimos preferencias y gustos y en la que quedé prendada de aquel rico Rosé.


Quinta dos Vales bien merece una visita. Puedes hacerlo en sus jornadas de puertas abiertas, optar por dormir junto a sus viñedos reservando una habitación; pasear por ella sólo para conocer su granja, esculturas o jardines de lunes a viernes de 9 a 12 horas o de 14 a 18 horas; o concertar una visita guiada a sus bodegas con cata o incluso un rico almuerzo. Sea lo que fuere, si buscas lugares con personalidad, aquí lo vas a encontrar. 

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