Sentido y tradición en Faro





El claustro de un precioso convento de Faro, donde hace cinco siglos imperaba el silencio y la contemplación, se llena de algarabía y de música para transformarse en el mayor escaparate de los ‘Sentidos y las Tradiciones’ del Algarve. No creo que ninguno de aquellos monjes enclaustrados en este majestuoso edificio, pudiera llegar a imaginar que, casi cinco siglos más tarde, entre estos muros, hoy sede de la Escuela de Hostelería y Turismo de Faro, se formaran grandes cocineros, directores de hoteles, hombres y mujeres cuya profesión consistirá en hacer feliz a la gente. El pasado año viajamos a la capital algarvia para conocer in situ un evento, en el que, ciertamente, se concentraba lo más genuino de esta región. Ahora, nos toca volver, porque ‘Sentidos&Tradições’ vuelve a celebrarse el día 22 de mayo de 19.00 a 01.00 horas. 


Al lado de una de las iglesias más bonitas de Faro, la de São Francisco, recubierta de preciosos azulejos y pinturas del siglo XVIII, se encuentra la Escuela de Hostelería y Turismo de Faro, ocupando el edificio del antiguo convento y más tarde cuartel. Una institución de la que cada día salen excelentes profesionales, y que organiza desde hace cinco años ‘Sentidos&Tradições’, una ‘fiesta de fin de curso’, a la que se suman, numerosas instituciones y empresas del Algarve.


Nosotros llegamos a aquel majestuoso edificio al caer la tarde, sin saber muy bien en qué consistía el evento y ya en el hall, una exposición frente a la puerta de entrada, nos daba algunas pistas del significado de aquella ‘fiesta’. Trajes regionales, un antiguo alambique para fabricar el aguardiente de madroño, cestas, algarrobas o una mesa a la antigua ‘moda portuguesa’. Todo aquello ya era sugerente.


La antesala al claustro lo ocupaba un gran mercadillo de artesanos y productores, algunos ya conocidos para nosotros, donde no faltaban los frutos secos, la miel, los bordados, los artículos de corchos …Mercancías tradicionales que se alternaban con nuevos productos, inventos realizados con las materias primas de siempre, pero con un matiz más moderno y comercial. 

Fuera, ya en el claustro, el mercadillo continuaba con suculentos tenderetes de pasteles, panes, salgados, crepes…tentaciones irresistibles para un niño de nueve años, que no quiso esperar a la cena para probar todo aquello. 



Y en los pasillos colindantes sobre mesas y en panales los ‘pilares’ de la gastronomía algarvia, las materias primas que son el sustento de su agricultura y a la vez de su cocina: la cabra algarvia, los frutos secos y la algarroba, con la que se hace además un excelente pan. 



El patio se había convertido para la ocasión en el precioso salón de un ‘restaurante’ al aire libre. Mesas cubiertas de manteles de cuadro, con grandes candelabros y macetas de lavanda. 





Junto a las mesas, nos esperaba un gran bufé con los platos más tradicionales del Algarve, elaborados y servidos por los alumnos y alumnas: favas, sopas, carapus, batata doce de Aljezur…
 


Y pasteles, muchos pasteles, entre barcos realizados con calabazas. 



Queríamos probarlo todo y casi lo hicimos, incluso un nuevo vino de Parchal con fruta, Piki wine, que se vendía como un refresco y que compaginamos con la rica sangría. 




Queríamos probarlo todo y además alargar la estancia, que cada vez se hacía más agradable con las actuaciones de músicos locales y de la tuna.


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La noche fue llegando y aquel marco era todavía más agradable y bonito. Terminamos el día en el chillout sobre el patio con la irremediable capirinha y con la luna sobre los tejados del convento. 


Ahora nos toca esperar una nueva edición de Sentidos&Tradições.


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