Fábrica, la playa salvaje del Algarve





No hay nada como ponerle a una playa el apellido de salvaje para hacerla especialmente atractiva. Y es lógico. En el mundo actual acostumbrados a tantas masificaciones, quién no sueña con un lugar casi desértico, donde la mano del hombre no haya cambiado nada. El Algarve tiene estas playas, rinconcitos de su costa donde, aún en verano, la soledad es un regalo y uno de estos lugares es la playa del Sitio de Fábrica, en la península de Cacela, donde comienza el camino de la Ría Formosa. Un día aquí es realmente especial; no es extraño que un conocido político norteamericano haya fijado en este enclave su segunda casa.

Playa fluvial Sitio das Fontes, un gran descubrimiento


En el libro de los secretos del Algarve, si lo hubiera, tendría que aparecer escrito el nombre del Sitio das Fontes, un vergel escondido entre Estômbar y Lagoa, ignorado por la mayoría de los folletos turísticos y que, sin embargo, es uno de esos lugares que hace especial esta región. Un parque para pasar un día diferente y original de baños, barbacoa y paseos; para acabar convencidos, una vez más, de que la naturaleza nos brinda regalos difíciles de superar con la mano del hombre. Y no lo digo yo, sólo recojo la opinión de mi hijo convencido que no hay piscina más bonita que la de este lugar. 

La playa de Altura, para chuparse los dedos




Uno de los primeros lugares donde probé la cocina algarvia fue en Altura. Hace ya casi dos décadas que conocemos esta localidad costera de Castro Marim, situada entre Monte Gordo y Manta Rota.  En aquellos años la fama del arroz de sus restaurantes traspasaba la frontera y convertía este particular pueblo en un santuario gastronómico para los españoles. Y es que Altura no sólo puede presumir de una playa espectacular, la de Alagoa, sino también de aglutinar una de las más interesantes ofertas culinarias de la región. Te aseguro que vas a encontrar muchas ocasiones para chuparte los dedos. 

Pego do Fundo, la playa fluvial del Algarve



Cuando las playas del Algarve empiezan a estar demasiadas concurridas, nosotros tenemos un refugio para esos días de calor en pleno verano; ese refugio es la playa fuvial Pego do Fundo, la playa de Alcoutim.  Un encantador rincón entre cañaverales y huertos, con una pequeña ribera de arena donde se levantan algunas sombrillas, y en la que el agua del río es cálida, calma e intensamente verde, como toda la vegetación colindante. Aquí te tumbas y el ambiente actúa como un somnífero. Y el paisaje, que rompe con los estereotipos de cualquier playa, te acaba engatusando, tanto que el lugar llega a parecerte un auténtico oasis. 

Fiesta de los Santos Populares en el Algarve




Una de las anécdotas más divertidas y uno de los recuerdos que compartimos de manera recurrente con nuestros amigos es nuestra experiencia en las Fiestas de los Santos Populares. Fue en Vila Real de Santo António en la plaza Marqués de Pombal,  en una de esas últimas noches calurosas de junio, cuando nuestros vecinos se disponían ya a despedir la festividad más popular de este país. Allí estábamos nosotros, sentados en medio de la plaza, como un algarvio más, comiendo sardinas, bebiendo vino y bailando con el Dúo Reflexo, sin ningún miedo al despertador, que debía sonar a las 7 de la mañana del día siguiente. Después de aquello tengo claro que quien no vive esta fiesta portuguesa no conoce un parte esencial de la identidad de este país. 

Playas de Ancão y Garrão




Cuando conocí Cacela Velha, el principio de la Ría Formosa, pensé que no podía haber un lugar en la costa algarvia tan espectacular, donde el abrazo del mar con la tierra fuera tan especial, donde la belleza del paraje natural resultara tan exultante.  Sin embargo, sí que lo hay, doy fe, 60 kilómetros más al oeste, cuando la ría acaba siendo deglutida por el terreno se conforma un particular paraíso, una playa prácticamente virgen rodeada de una alfombra de arbustos y flores aromáticas; es la playa de Ancão, junto a la de Garrão, uno de los refugios favoritos de la jet set internacional. Después de pasar un día aquí, me queda la impresión de que el edén tiene que tener un aspecto muy parecido a este lugar.