Quelfes, donde se para el tiempo




Hay lugares que permanecen inalterables; pasan los días, los años, vuelves y todo sigue igual, como el primer día que estuviste allí. Uno de esos lugares es QuelfesEn esa aldea escondida entre los campos de Olhão el aire parece estar cargado de un formol que acaba embalsamando sus ancianas chimeneas, la vieja noria, la encalada iglesia que sobrevivió al terremoto o el puente romano, donde se tendió la emboscada a los franceses invasores. Aquí en este lugar tan auténtico del Algarve nos gusta volver los últimos domingos del mes, recorrer su mercadillo y disfrutar de la comida casera del Restaurante do Carmo. Aquí puedes esconderte del mundo en el Guesthouse Pedras Verdes. 


La aldea de Quelfes es como una cenicienta escondida y oculta en el Algarve, pero, como en el cuento, cuando ya la has conocido, quieres volver a encontrarte con ella.


Con asiduidad, los cuartos o quintos domingo de mes terminamos en el recinto de su mercado mensual, frente a la sede del Grupo Etnográfico de Quelfes, famoso por su 'Dança dos Velhos' y por la importante labor de recopilación del vestuario de antiguas profesiones de Olhão.


Nos hemos hecho tan asiduos al mercado de Quelfes, que buena parte de algunos de los artículos de decoración de casa son antiguos objetos rebuscados entre los tenderetes de su feira de velharias, a la que siempre acompañan bolsas de los deliciosos tomates rosados de los agricultores de la zona y algún que otro queso, ya que la cita aglutina tanto antigüedades, como segunda mano o tenderetes de alimentación, ropa y otros artículos.



Quelfes esconde algunas sorpresas entre sus campos colindantes de higueras, olivos y almendros. Una de ellas es el Restaurante do Carmo, un local de comidas caseras y especialidades algarvias con un soberbio 'naco de vitela' a la piedra. 


Descubrimos este restaurante uno de los días del mercado, siguiendo una de las señales que lo anunciaban en el pueblo. Acabamos en el salón de un lugar entrañable y familiar, con un comedor decorado con los típicos azulejos algarvios y salpicados de flores recién cortadas del jardín.


Aquella tarde de domingo, el restaurante estaba además ambientado con una partida vecinal de bingo, de la que fuimos curiosos espectadores, esperando la primera línea mientras llegaba la comida.


La especialidad del restaurante es sin lugar a dudas la carne: el trozo jugoso de ternera a la piedra con dos salsas y acompañado de patatas recién cortadas, el cordero guisado, el chateubriand, la carne a la jardinera o los filetes de cerdo con diferentes salsas.


La verdad es que el restaurante cuenta con una carta bastante extensa con asados al carbón, entre ellos un pollo delicioso al piri piri, y numerosas especialidades de la casa, como los ricos filetes de pescado con salsa a la francesa o salsa de almendras y champán.


En do Carmo es un ritual empezar la comida con un gran cesto de pan casero, mantequilla y paté (1,5 euros) y también con un plato de queso fresco de cabra y unos ricos chorizos asados (2 euros).



Tampoco es mala idea deleitarte, antes de que lleguen sus platos principales, con una de sus ricas ensaladas (6 euros) o con unas almejas a bulhão de pato (10 euros) con ese aceite condimentado con culantro, que hace inevitable los barcos de pan.



Todo lo que hemos probado hasta ahora está rico, cocinado en su punto, con acierto en los condimentos y con la cantidad que caracteriza los platos algarvios, pero venir aquí y no probar su carne asada sería un pecado para los carnívoros. 


Pidas lo que pidas siempre tienes que dejar un hueco para sus tartas y postres caseros, expuestos, como si de joyas se trataran, dentro de una gran vitrina en el fondo del salón.



La responsable de que este restaurante sea tan carismático es María, María do Carmo,  su dueña o regente. Esa señora que te recibe como una abuela un domingo a la hora de comer y que, al final de la comida, te agasaja con un rico licor y se sienta contigo a la mesa para hacer juntos la cuenta sobre el mismo mantel.


Quelfes es uno de esos lugares que puedes elegir para perderte a conciencia del resto del mundo. Y para hacerlo tienes escondites tan secretos y especiales como el Guesthouse Pedras Verdes, una antigua hacienda de campo, en medio del campo, transformada en un hotel para el descanso entre olivos, algarrobos y almendros, no muy lejos del Restaurante do Carmo.



Un pequeño hotel que mantiene la esencia y vocación de la antigua quinta rural, pero que ofrece al huésped detalles, rincones y espacios para evadirse y descansar en sus extensos jardines en torno a la piscina. (Precio habitación entre 75 y 105 euros, según temporada)



Quien cree que el tiempo no se puede detener, quien piensa que las horas y los días no se pueden alargar es que no conoce Quelfes, aquí la vida pasa y se siente con otro ritmo, con el que te permite disfrutar a fondo de sus lindos paisajes, de sus gentes acogedoras y de buenos momentos. En Quelfes, como en el cuento, el final es feliz. 

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