Quinta dos Cochichos y los murmullos del campo

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En un lugar de Quelfes, escondido entre caminos de tierra, y rodeado de árboles frutales, de almendros, de higueras y madroños, está perdido del resto del mundo la Quinta dos Cochichos. Una casa de campo, una granja, una escuela, un pequeño hotel muy especial en el que están volcados los sueños de sus propietarios Marc y Paula.


La historia de Marc y Paula es una historia repetida y valiente. La de una pareja que decide afrontar un cambio de vida, un salto de la gran ciudad a la vida del campo; del corazón financiero de Europa al corazón rural del Algarve; del mundo estresante de los negocios internacionales al sosiego de la aldea de Quelfes.


Paula, portuguesa de Oeiras, pensó que el Algarve, donde pasaba los veranos con su familia, podría ser ese lugar donde se cumplen los sueños y encontró en esta región una vieja quinta algarvia, que, con mucho trabajo y dedicación, han convertido en un hotel rural con mucho encanto. 


Una casa de campo que por todos los rincones refleja la personalidad de sus anfitriones: el gusto por la decoración y los detalles de Paula y la pasión de Marc por la agricultura y el bricolaje.



El resultado es un hotel muy especial, integrado por cinco casas con cocina, terraza, barbacoa y diferentes plazas de ocupación, que llevan nombres de los árboles más emblemáticos de esta región: higuera, algarrobo, níspero, olivo y almendro.



El artífice de la reconstrucción de la quinta y su conversión en hotel ha sido el propio Marc, que ha recurrido para ello a las pautas arquitectónicas más tradicionales del Algarve y a sus materiales, como el barro de Santa Catarina. Su habilidad y su ingenio lo han convertido en una especie de ‘MacGyver’ capaz de dar nueva vida objetos desahuciados, como esas viejas maletas de transatlánticos convertidas en ropero.


Y Paula se ha encargado de dar una pincelada especial a las casas, de llenar de originalidad cada una de ellas con una sabia combinación de estilos que no rechinan, al contrario, gustan y entonan con el paisaje exterior; demostrando además que la estancia en el campo no tiene porque estar reñida con la elegancia y el confort.


Quinta dos Cochichos ofrece algo más a sus huéspedes, un terreno propio de 15.000 metros cuadrados con más de 200 árboles frutales: 21 higueras de 9 variedades, 15 olivos de 5 especie, 70 almendros de tres tipos diferentes, 40 árboles tropicales como el de la lima de Tahití, la guayaba cereza o el limón de caviar…


Una finca que alberga un huerto ecológico, un ‘mini mercado’ para los huéspedes que pueden, gentileza de la casa, coger su propia lechuga o verduras. Y, junto al huerto, un corral, un gallinero cosmopolita donde el gallo portugués se siente muy bien acompañados por gallinas de diferentes razas, que dan como resultado huevos de diferentes colores.


Pocos hombres conocí como Marc que sepan tanto de agricultura y que sientan por ella tanta pasión. Precisamente por ello, nuestro anfitrión abre las puertas de su Quinta a aquellos estudiantes y voluntarios que quieran residir aquí, para trabajar y aprender junto a él.


Mientras unos aprenden y trabajan, otros llegan hasta aquí para disfrutar de un ambiente bucólico, para deleitarse con un desayuno casero bajo una parra y entre flores, para tirarse a dormir bajo un árbol frente a la piscina o tomar una sauna muy especial de leña al anochecer.


‘Cochichos’ en portugués es cuchicheo, susurro. Alabo el gusto de sus propietarios de elegir este término para bautizar su hotel, porque no se me ocurre un lugar mejor que este para escuchar los murmullos del campo: el del gallo al amanecer, el de las chicharras en esas tardes interminables del verano, el de los grillos en las noches estrelladas, el de los burros del vecindario, el de las ranas tras la lluvia, el de las hojas de los árboles bailando con el viento… La Quinta amplifica las voces del campo y también sus ricos olores.


Puedes conocer el Algarve de muchas maneras, de miles, una de ellas es entre los cuchicheos del campo, ese sonido bajito que deja escucharnos a nosotros mismos, y que se convierte en un curativo mágico para esa vida agobiante que nos hemos empeñado en llevar. 

DATOS DE INTERÉS:

-Quinta dos Cochillos está a 4 kilómetros de Olhão, a un kilómetro de Quelfes y muy cerca de la playa de Fuseta. Tiene apartamentos con cocina y terrazas para dos, cuatro o siete personas, desde 75 euros noche con desayuno incluido.

-Si estás interesado en reservar en este hotel pincha aquí.

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