Restaurante Praia Grande



Uno de los lujos del Algarve es que siempre, en cualquier época del año, puedes comer mirando al mar en alguna de sus extensas playas o en una pequeña cala entre los acantilados. El lujo se acrecienta si el restaurante en cuestión está escondido y alejado de las rutas más turísticas, si la comida es realmente excelente y si el servicio te ofrece una estancia cordial. La confluencia de todas estas circunstancias derivan en un almuerzo ‘fantástico’, como el que nos brindo nuestro paso por el Restaurante Praia Grande en Albufeira.



Mi hermana ha convertido Albufeira en la residencia habitual de su primera parte de las vacaciones y en la última escapada de este verano llegó con nuevas recomendaciones; entre ellas el restaurante Praia Grande, que habían descubierto de manera accidental cuando pasaban un día de playa en la cala de Sao Rafael, una de las paradas obligatorias en esta costa.


Según mi cuñado aquí comieron un excelente arroz y uno de los mejores pulpos a lagareiro de todo el Algarve. No es que no me fie de las valoraciones gastronómicas de Jose, pero había que corroborar aquella afirmación, así que en el último paseo por este tramo de costa, fijamos el punto final del sendero  en la puerta del restaurante.


Praia Grande no es de esos restaurantes que te encuentras, hay que buscarlo  en el fondo de una urbanización de lujosas casas frente a la cala de Sao Rafael.


Es más, desde fuera, no intuyes que esa casa de dos plantas sea un restaurante,  a no ser por el cartel de la entrada.


Subiendo una escalera nos encontramos con un gran salón que, a través de puertas acristaladas,  se conecta con una espléndida terraza frente al océano, cobijada por altos  pinares. 


El ambiente sosegado, los ritmos de bossa, el sonido de las gaviotas, el rumor de la olas y aquel mar plateado de frente, acompañados de un buen vino para algunos y una cerveza fría para otros,  nos acabó hechizando, tanto, que por un momento ya no nos importaba la comida.



Mientras disfrutábamos de aquel bonito marco, llegó Eduardo Alexander con la carta; una extensa y variada listas de sugerencias en las que había de todo, desde ensaladas, bocadillos, hamburguesas, pastas, pescados, carnes y platos algarvios.  Propuestas para todos los gustos, tantas, que en ninguna de las cuatro mesas ocupadas llegaban a coincidir los platos.



En mi amigo Esteban había cierta suspicacia sobre aquella carta tan variopinta, sin embargo, nada más comenzar el banquete se acabaron los recelos; la cocina era excelente.


Empezamos con una ensalada de la casa y sardinas con patatas asadas para todos. Probamos más tarde el pulpo, llevaba razón Jose, de los mejores, y a la misma altura estaba ese gran lomo de bacalao, riquísimos los dos platos y las patatas cocidas y regadas con aceite que les hacían compañía.


Y acabamos con la primera cataplana, exclusivamente de carne, que habíamos probado en el Algarve. Un plato suculento y contundente con una fuente de patatas fritas caseras realmente deliciosas.



Las raciones, con precios entre los 10 y los 18 euros, llegaban a la mesa con una presentación  muy apetecible, que se acrecentaba con la animación que Eduardo le ponía a la presentación de cada plato, que siempre acababa con la exclamación de ‘fantástico’ o ‘maravilloso’ y una fotografía para el facebook del propio restaurante. Poco servicio encontrarás en el Algarve como este.



Terminamos la comida con una fantástica tarta casera de almendras, que poco o nada tiene que ver con las recetas más tradicionales de la región, y con la recomendación de la casa, un gran pastel de chocolate con helado, al que, de regalo, acompañó una copa de Oporto.


Fantástico es aquello que destaca por sus buenas cualidades, y el restaurante Praia Grande las reúne, entre ellas uno los marcos más privilegiados frente al Atlántico en esas calas mágicas y lunáticas del oeste de Albufeira.


Precio medio: 25-30 euros.

1 comentario:

  1. Hola! Este fin de semana hemos estado cerca de Albufeira y no quería irme sin pasar por este restaurante (debido a tu post). No puedo decir otra cosa que todos terminamos encantados!! Tienes razón en todo, y el dueño un encanto.
    Muchas gracias por el blog, nos ha venido muy bien de guía para movernos por allí.

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