Pêra y Praia Grande



El Algarve tiene destinos con mayúsculas y con minúsculas. Los primeros son ciudades, playas y parajes que con su fama internacional acaban eclipsando a otros no por ello menos encantadores. Uno de esos lugares desapercibidos para la mayoría es el pueblecito de Pêra y su maravillosa playa, Praia Grande, entre la laguna de Salgados y la playa de Pescadores de Armação de Pêra.


A algunos quizá les suene Pêra, por Fiesa, el museo de esculturas de arena gigantes que hay a las afueras de la población, o le recuerde el nombre a Armaçao de Pêra, la localidad de veranero que se conformó a la orilla del mar, en torno a los almacenes de los pescadores y que en principio se llamó Pêra de Baixo para distinguirla de Pêra de Cima.


A mí me gusta más la Pêra de arriba, porque su ambiente rural permanece intacto, porque es un pueblo, pueblo; tranquilo, entrañable, rodeados de huertos, donde el silencio sólo se rompe cada hora por el tañido de las campanas de sus dos iglesias.


Pêra no solo nos gusta por su encanto y sosiego, sino también porque cobija una de las playas más bonitas de la región, la Praia Grande situada junto a la Laguna de Salgados, un paraje natural en el que habitan 150 tipo de aves, que puedes contemplar con un bonito sendero que discurre desde la playa a la zona rural.


La localidad no ha sido tampoco invadida por grandes hoteles y sus alojamientos turísticos no desentonan con la fisonomía general del pueblo. Durante muchos años hemos sido asiduos de las Villas Barrocal, un conjunto de casas y apartamentos ya casi a las afueras del pueblo, con unas vistas preciosas desde las terrazas de sus villas al mar, y donde los camaleones se prodigaban por el entorno de la piscina.


Y este año, hemos descubierto con mis sobrinas PeraLux. La foto del verano es la de Jimena, Begoña y mis hijos asomados a la curiosa ventana del fondo de su piscina.




PeraLux es un alojamiento de modernos y grandísimos apartamentos, que se esconden, porque cuesta un poco encontrarlos, entre bonitas casas algarvias de frisos añil en el Largo 1º de Maio. Un alto en el que tienes un espléndido mirador hacia la Praia Grande.


El alojamiento es perfecto para ir con niños, en familia o en grupo de hasta 8 personas, si eliges el apartamento de tres dormitorios. Las estancias son amplísimas, cómodas, climatizadas e incluyen el equipamiento necesario para encontrarte mejor que en tu propia casa.



Pero lo mejor de PeraLux, a parte de la hospitalidad y simpatía de la propietaria y su hija, es un patio central con una gran piscina y barbacoa para el uso de sus huéspedes, vigilado desde lo alto por las tradicionales chimeneas. 



Un espacio para refrescarte donde les aseguro que se echan unas siestas estupendas en sus hamacas.


Aunque Pêra no está al borde del mar, su situación es inmejorable para pasearte por esta región. Su centralidad la coloca a menos de media hora de muchos lugares de interés, en el borde la N-15, al lado de la Autovía do Infante y a un paso de calas y playas preciosas, como la de Galé, Salgados, las de Armação de Pêra y, sobre todo, la Praia Grande.






La Playa Grande es una de esas playas amplias y largas de arena dorada del Algarve, que además tiene el aliciente de estar casi siempre poco concurrida.


La espalda de la playa sigue siendo un terreno salvaje y deshabitado, delimitado por dos grandes lagunas de agua, la del río Alcantarilha, que desemboca aquí en el océano, y la Laguna de Salgados.


Pocos paseos son tan bonitos, cuando sube o baja el sol, como el que puedes recorrer desde la Laguna de Salgados a la entrada de Armação de Pêra, donde los pescadores empiezan y terminan la faena del mar. 


Un recorrido de más de dos kilómetros que atraviesa toda la Playa Grande y que te obliga a cruzar esa piscina natural que forma la desembocadura del río Alcantarilha, a la que la subida y bajada de marea, llenan o vacían de agua.




Praia Grande está a unos 4 kilómetros de Pêra. Bajando la población dirección al sur y a Armação de Pêra, una rotonda te marca el acceso hasta la playa con dos posibles alternativas para llegar a este rincón de la costa resguardado por altas dunas. 



Praia Grande es una playa para caminar, para tomar el sol sin bullicio, para bañarte en aguas cristalinas y seguras: es la playa de los partidos de fútbol interminable de los niños; y de las tortugas, esas que nos recibieron en nuestra primera visita, saludando a mis hijos desde el fondo de la laguna con sus movimientos de cabeza.


Praia Grande es una de las muchas razones por las que Pêra es para nosotros un destino privilegiado y recurrente. Los destinos que aparecen en minúscula en la mayoría de las guías empiezan a ser los perfectos en nuestro Algarve familiar.




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