Playa fluvial Sitio das Fontes, un gran descubrimiento


En el libro de los secretos del Algarve, si lo hubiera, tendría que aparecer escrito el nombre del Sitio das Fontes, un vergel escondido entre Estômbar y Lagoa, ignorado por la mayoría de los folletos turísticos y que, sin embargo, es uno de esos lugares que hace especial esta región. Un parque para pasar un día diferente y original de baños, barbacoa y paseos; para acabar convencidos, una vez más, de que la naturaleza nos brinda regalos difíciles de superar con la mano del hombre. Y no lo digo yo, sólo recojo la opinión de mi hijo convencido que no hay piscina más bonita que la de este lugar. 




Hace unos cuatro años, fruto de la curiosidad de un insistente cartel en una carretera entre Ferragudo y Lagoa, acabamos llegando, con ciertas dudas, al aparcamiento del Sito das Fontes y descubriendo con ello un lugar muy especial. Desde entonces, algunas veces a lo largo del año volvemos hasta aquí para compartir el secreto con nuestros amigos. 


Todavía hoy me pregunto cómo no dimos antes con este parque natural. Durante años pasamos muchas vacaciones en Mexilhoeira da Carregação, frente al río Arade; subíamos a comer con frecuencia a Estômbar a la tasquinha de O Charneco o algunas de sus casas de pastos;  conocimos incluso su verbena, y algunos días de nuestras vacaciones quedaban reservados para el parque acuático Slide&Splash y, justo al lado, delante mismo de nuestras narices, estaba uno de los parajes más auténticos y bonitos del Algarve, anónimo en aquel tiempo para nosotros. 



El hallazgo llegaría años más tarde, después de una intensa mañana de playa en las calas de Carvoeiro. Aquel día decidimos alargar la siesta de los niños en el coche de vuelta a Portimão fisgoneando por el laberinto de carreteras que conectan con Lagoa, donde una vez y otra aparecía el cartel de Sitio das Fontes, aumentando nuestra intriga por el lugar en cuestión. 


Seguimos fielmente todas las indicaciones mientras los niños continuaban su dulce sueño y, pasando Estômbar dirección a Lagoa, desembocamos en un camino estrecho y de tierra donde los coches paraban su marcha para dejarse pasar. En ese momento nos invadió la duda de continuar o de dar marcha atrás, aquello tenía la apariencia de un paraje natural más para pasar un día en el campo, no muy propio para aquella tarde de junio donde el calor ya apretaba. Sin embargo, ya estábamos a un paso y era más difícil dar la vuelta en el coche por aquellos caminos que llegar al lugar en cuestión, así que continuamos hasta una gran explanada acotada de aparcamientos gratuitos. 



Los niños, con la pereza que da una buena siesta y enfadados por no estar ya en la piscina del hotel, se resistían a bajarse del coche, así que hubo que echar mano de la imaginación para convencerlos de que íbamos a hacer una excursión realmente especial y llena de sorpresas. Aunque me tachan con  frecuencia de ser una gran fabulista a la hora de convencer a mis hijos, aquel día la imaginación maternal no supo estar a la altura de las circunstancias, el Sitio das Fontes era realmente precioso, más bonitos que mis propias fantasías. 


Entre abundante vegetación, senderos rodeados de flores, caminos de agua y una coqueta zona de merenderos había una gran piscina natural, como esas que hoy llaman  infintas o sin fin, que terminaba en una de las entradas del río Arade, el que conecta Portimão con la ciudad musulmana de Silves.  


Frente a la piscina familias y grupos de amigos se reunían en torno a un gran merendero con barbacoas y tras ellos un gran anfiteatro. 
 

 

Nos quedamos entusiasmados con el lugar y bajamos de nuevo al coche por las toallas y la sombrilla para hacernos un hueco junto a la gran piscina y los juegos infantiles. 


Mientras nosotros nos quedábamos pendrados, allí tumbados, de la serenidad de aquel paisajes, los niños estaban perplejos ante los atrevimientos de un grupo de chavales, que habían elegido el tejado de una antiguo molino mareal como trampolín, pese a las prohibiciones.



Después de una rápida y bonita expedición, un recorrido por un sendero señalizado de poco menos de 2 kilómetros en torno al parque, ya estábamos todos dentro del agua, de aquella piscina natural de agua fría, reparadora, muy similar a las albercas de las huertas de mi infancia. 



La piscina tenía un agua transparente pero verdosa por el efecto de la verdín que recubría las piedras del fondo y sobre la que era extraño andar en el agua. Aquel primer día en Sitio das Fontes nos encantó, lo que no intuíamos entonces es que la siguiente vez sería todavía más especial. 


Después del verano volvimos con la intención de sorprender a nuestros amigos y ante el anuncio de la celebración del Festival Obrigado Portugal, una fiesta promovida por la comunidad extranjera que reside en la región con mercadillo, zona de comida, actuaciones en directo y muchas cosas interesantes y divertidas que hacer. 



Un antiguo coche de bomberos, una haima, burros paseando por la zona, baños, juegos, música...todo aquello cambiaba el aspecto del Sitio das Fontes y le daba un toque mágico y sorprendente a aquel paraje en medio del campo.
 

Ahora sabemos que Sitio das Fontes es uno de los lugares más especiales de Lagoa, no sólo para pasar un día de campo, picnic y baños, sino también elegido para albergar otros muchos eventos, como el Festival de Jazz de esta ciudad. Uno de esos rincones algarvios que merece la pena pisar.


Dicen que soñar con un estanque rodeado de verdor aumenta el significado de nuestra vida. A veces algunos tenemos la suerte de vivir los sueños. 

                                 


SITIO DAS FONTES está ubicado entre Estômbar y Lagoa.
Coordenadas GPS: 37º 09'42.17''N 08º 29'02.27''W

2 comentarios:

  1. Gracias por la informacion. Vamos a viajar esta semana santa por Algarve y sigo con interes su página. ¿Se podra acceder al sitio das fontes con la autocaravana?. Por supuesto no a dormir, sino a pasar el dia?

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    1. Si, tiene una zona de aparcamiento señalizada a la entrada y muy amplia. Un saludo

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