Días medievales de Castro Marim





Nada es igual. Por eso de que nada es igual, los Días Medievales de Castro Marim son muy diferentes a cualquiera de las muchas ferias de este corte que se han puesto de moda. Y lo es, sobre todo, por su autenticidad inimitable, gracias al marco excepcional donde se reviven aquellos tiempos del medievo; un castillo que presume de ser uno de los monumentos medievales más importantes de Portugal. Historia, cultura y diversión ofrece esta cita del final del verano a la que nunca faltamos.


Castro Marim es un coqueto pueblo del sotavento algarvio, coronado por un gran y bonito castillo, habitado por la Orden de Cristo y de Santiago, y acompañado de una fortaleza militar, la de Santo Estevão, desde la que bajan calles estrechas con pequeñas casitas, en las que sus frisos coloridos nos recuerdan que estamos en el Algarve.


Aunque aquí siempre hay eventos interesantes, una de sus mayores atracciones son sus Días Medievales, al final del mes de agosto. Pocas ferias de este tipo tienen el poder de atracción de esta convocatoria, a la que acuden artesanos y mercaderes de todo el mundo, donde puedes encontrar artículos realmente originales y deliciosas mercancías: joyas de oro vegetal y piedras preciosas, creaciones de moda, los regalos árabes más preciados, jabones naturales, artesanía única y un rico abanico de puestos con goloso género (dulces, pan, confituras, quesos, chutneys, frutos secos, creps, limonadas, sangrías…) 


Artículos y vendedores de distintos países se instalan en las calles principales del pueblo, conformando un gran mercado multicultural, en el que no pueden faltar los productos más preciados de esta tierra: la flor de sal de sus salinas, la algarroba, los dulces de almendra, el corcho...


Todo Castro Marim viaja al pasado estos días y la implicación de la población es total en su fiesta más conocida fuera y dentro de las fronteras. Casi como por arte de magia los vecinos y vecinas se transforman en príncipes, doncellas, caballeros o juglares y sus casas o negocios se disfrazan de construcciones medievales. Todo Castro Marim es medieval esos días.




A pesar de la fama que tiene el evento en la zona transfronteriza, el descubrimiento de la feria para mí fue de una manera casual y casi obligada hace ya muchos años.


Después de un intenso día con baños en la playa fluvial de Alcoutim, compartido con un rico almuerzo en uno de los restaurantes míticos de la localidad, ya cerrado, Alcatiã, decidimos poner el punto y final de nuestra excursión a mitad de la tarde. 


La escapada de sábado ya parecía acabada, sin embargo de manera inesperada se terminó alargando debido al entusiasmo que despertó en los niños un castillo lleno de banderas a lo lejos de la carretera en lo más alto de Castro Marim.


Y, ¡porqué no!, decidimos parar y comprobar cómo era aquello. Dejamos el coche junto al campo de fútbol de Castro Marim, donde habitualmente se asientan numerosas caravanas y donde los segundos sábados de mes se celebra su peculiar mercado mensual. Desde allí, entramos hasta el centro de la ciudad buscando por sus calles estrechas el camino hacia el castillo.



Calles invadidas por los puestos, donde los niños se encaprichaban por probarlo todo: limonadas recién hechas, pasteles caseros, juguetes de maderas y carne de un gran cerdo que se asaba sobre un fuego dando vueltas en un gran rodillo. Un manjar que nos despertó el hambre.



Para descansar y comer algo, después de un largo vía crucis por el mercado, elegimos el patio del restaurante Tasca Medieval. Un buen local de comida casera, abierto todo el año y que recuerda con su nombre el periodo histórico más floreciente de la villa, durante los siglos XIII y XIV con el rey Dinis.

                     

En medio de la cena, entre un plato de chorizo recién sacado de la barbacoa y una estupenda barriga de atún, que aquí siempre están estupendas, nos sorprendió una animada charanga, de las muchas que animan tarde y noche la ciudad.



Aquello era muy divertido. Sólo había que ver la cara de sorpresa de los más pequeños, sus nervios, y las salidas continuas del restaurante, un ir y venir incesante de un puesto a otro.


Ya en la calle, cada dos pasos, se repetía un tirón al brazo y al bolso de los pequeños, llamando la atención sobre sus nuevos descubrimientos una muestra constante de su entusiasmo. 



Pero lo mejor, todavía sin saberlo, estaba por llegar. Subimos por una cuesta empinada junto a la iglesia hacia el castillo, en el camino ya las vistas de los campos algarvios y las salinas eran preciosas al caer el sol. Ya arriba los niños se hicieron con su corona y atravesamos aquella gran puerta con una gran curiosidad.


Dentro la estampa se correspondía a la de los castillos de cuentos o películas, un patio repleto de sorpresas: instrumentos de torturas, música, luchas, juegos, aves, banquetes…Aquello sí que era un viaje al pasado en un precioso escenario, donde vimos una gran crepúsculo anaranjado sobre las aguas del río Guadiana, como el resplandor de una de las grandes batallas que debieron vivirse en el castillo.


Los Días Medievales de Castro Marim tendrán lugar de 23 al 27 de agosto de 2017

4 comentarios:

  1. Hacía mucho tiempo que no volvía a la feria y repetí el 30 de agosto. Lamentable el cobrar 2 euros por adulto para acceder a la vía pública donde instalan el mercado medieval. No entiendo qué justificación tiene los 2 euros, pero no concibo una semana santa, un desfile de carnaval o cualquier otro evento donde haya que pagar para ver sin recibir un bien o servicio. Para mí ha perdido todo el encanto, los precios de los puestos normalmente son altos, pero eso es común a cualquier feria, pero cobrar la entrada es el colmo de la idiotez humana. Por último recordar que los figurantes son personas altruistas y además, el grueso de la caja con el turismo atraído desde España, no justifica tampoco el pago teniendo en cuanta que colaboran muchos españoles en la jornada al igual que ellos lo hacen con las propias en España (hay como un hermanamiento para las celebraciones medievales). Yo lo tengo claro, no vuelvo por absurdo que parezca, no invita a comprar. El malestar era igual por lo general, la gente no entiende por qué pagar por ver, es incomprensible por mucho gasto que suponga el evento. La organización del mismo se compensa o beneficia de los gastos de cada visitante en puestos y otras actividades de pago. Mucha gente ni se planteaba subir al castillo por 6 euros por cabeza.

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  2. Yo tampoco cobraría por ver... Por cierto si alguien estuviera interesado en adquirir trajes medievales le invito visitar nuestra página web
    Trajes Medievales

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  3. Buenos días y enhorabuena por tu blog.
    No se sí me podrías echar una mano. Busco a un pueblecito en esta zona que se llama El Encinar. Conoces de su existencia......
    Muchas gracias.
    Tomás Bustamante

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    1. Supongo que buscarás Azinhal, un pequeño y bonito pueblo junto a Castro Marim; tiene una de las mejores pastelerias de la region y una quesería artesanal. Si necesitas algo, te puedes poner en contacto a través de nuestro Facebook o Twitter o en alalgarveconmigo@gmail.com

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