La Feira da Praia, un gran mercado junto al Guadiana




Uno de los mayores mercados ambulantes del Algarve se celebra todos los años del 10 al 15 de octubre en Vila Real de Santo António, junto al río Guadiana. Para los españoles se trata de la Feria de Portugal, la de la loza o el mercadillo del día de La Hispanidad, porque coincide con la fiesta de nuestro país, para los portugueses es la 'Feira da Praia'. El nombre nada tiene que ver con el contenido, sino con el origen mismo del evento, un gran mercado que surge el mismo año que se funda la ciudad, en 1774, junto a las playas del río, para promocionar la venta de pescado, el sustento en aquel momento de su economía. Hoy, 242 años después, la villa pombalina se mantiene fiel a una cita que contribuye a dinamizar su comercio durante cinco días y que 'rompe' el sosiego natural de la ciudad, llenando de bullicio todos sus rincones, hoy más bonitos que nunca.


Vila Real de Santo António es sobre todo una villa comercial, las calles que un día trazara en un plano el arquitecto Manuel dos Santos, a petición del Marqués de Pombal, se han convertido en un auténtico centro comercial abierto, para mí en el de mayor encanto sin duda de todo el Algarve.


El diseño urbanístico de la ciudad, que se concibió para propiciar el desarrollo de la industria del atún y la sardina, era tan funcional y visionario, que se ha adaptado a la perfección, siglos después, a la nueva identidad comercial y turística de Vila Real de Santo António, Hoy la trama urbana de calles peatonales en torno a la Plaza Marqués de Pombal, 'un cuadrado perfecto', y la Avenida de la República, junto al río, conforman una encantadora área comercial, donde ya no sólo encuentras sábanas o toallas, sino también tiendas gourmet, diversas franquicias, cafeterías, restaurantes, joyerías, decoración...Es imposible marcharse de aquí sin una bolsa colgada al brazo. 


El comercio es la vida de Vila Real de Santo António, una faceta de su identidad que se enaltece la segunda semana de octubre con la Feria de la Praia. Es entonces cuando sus coquetas calles reciben el mayor número de visitas, tantas que se hace difícil el paseo fluido por las mismas. Los comercios se abarrotan y la calle Dr. Teófilo Braga se llena de miles de peregrinos hacia la feria,en la que decenas de puestos conforman una gran hilera a lo largo de toda la Avenida de la República, paralela al río Guadiana.


La Plaza Marqués de Pombal se convierte además en un mercado gourmet, repleta de puestos donde se venden los productos gastronómicos más preciados y auténticos: quesos, panes, embutidos, especias, frutos secos, conservas, frutas y verduras, aceitunas...



Entre ellos se alternan también pequeños tenderetes, que te invitan a reponer fuerzas con una bifana, tapas, sandes, el bolo do caco, o ese rico pan con chorizo. 


La oferta gastronómica se completa con la coincidencia de otro evento la Muestra de Dulces Artesanales de 'Sabores del Guadiana' en un lugar emblemático de la ciudad: el Centro Cultural António Aleixo.


El antiguo cuartel militar y más tarde mercado, que lleva el nombre del poeta nacido en Vila Real de Santo António, ha dado cuenta durante cinco días de las excelencias reposteras de la región y del país con sus dulces más emblemáticos desde el pastel de nata, pasando por las 'bolinhas' o una gran variedad de tartas y de galletas. 



Aquí estaban, para nuestra perdición, los dulces de nuestras pastelerías favoritas: A Prova de Azinhal, en Castro Marim, Ti Marquinhas o Tesouros da Serra de São Brás de Alportel.
                            


Las calles se inundan además del tentador olor a las castañas, que se asan en casi todas las esquinas y acaban cubriendo buena parte de la ciudad de una deliciosa neblina otoñal.


Y también los puestos de 'farturas' de esos gruesos churros portugueses rellenos de sabores, porque como en buena feria que se precie, los 'calentitos' tampoco pueden faltar.


La ciudad en sí es una fiesta desde la mañana hasta la noche, pero el bullicio se concentra sobre todo junto al Guadiana, donde se conforman grandes colas para ojear las mercancías y las gangas tan dispares que se brindan al visitante: ropa, accesorios, alfombras, sombreros, mantas, ferretería, bolsos...


Cualquier producto se puede comprar y vender aquí. Y el bonito adoquinado portugués de la Avenida, con sus pequeñas piedras formando dibujos y mosaicos, se va cubriendo con los artículos más dispares.



Para los españoles, sobre todo los andaluces, la Feria da Praia es la ocasión de ampliar o cambiar la vajilla con nuevas adquisiciones, de renovar la ropa del hogar o hasta de llevarnos un animal de mercancía, aunque sea de barro. 


Quizá no haya un momento del año de tanto algarabía y tránsito comercial en esta ciudad, pero aunque el evento, sin duda alguna, merezca una visita, no olvides que Vila Real de Santo António ofrece el resto del año al visitante un centro comercial único, un centro a Céu Aberto.

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