Cercas Velhas en Sagres



El lugar más hippie del Algarve es Sagres, sin lugar a dudas; una pequeña población en la esquina del mapa que conserva un aire salvaje y que para mí forma parte de la lista de esos rincones idílicos de la península.  Me encanta volver aquí y disfrutar de ese ambiente bohemio, que se mezcla con la atmósfera marinera, pero para hacerlo bien, para sentir la esencia del lugar, tienes que elegir un alojamiento que case con su personalidad y nosotros acertamos con el Guesthouse Cercas Velhas

Las botellas se pueden ver medio llenas o vacías, por supuesto yo siempre llenas, y si a veces se vacían, a por otra. Mientras que nuestros huéspedes de habitación en Cercas Velhas veían intolerable la falta de una gran televisión en la habitación,  de un gran armario para colgar toda la ropa o de mesitas de noches en lugar de troncos, a mi aquella coqueta habitación de paredes de piedra repleta de detalles originales, me pareció un lugar idílico para perderte en Sagres. 



El alojamiento de Cerca Velhas está a diez minutos andando de la playa de Tonel, y poco más del centro de Sagres, pero con la virtud de esconderse al final de una de las callejuelas más típicas del pueblo, detrás de un cañaveral y un huerto, donde, por suerte, la construcción se acabó aquí.




Junto a Cercas Velhas poco hay. Sólo los amables vecinos de una casa colindante, delante del parking del alojamiento y, en frente,  una vieja cerca que cierra el paso hacia el campo.



Esta ubicación le da  privacidad y silencio a un conjunto integrado por cuatro casitas de estilo algarvio, pintadas en ese bonito azul y rematadas con granate, que comparten un patio común para sentarse a ver uno de los cielos más estrellados del sur. 



En la que fuera una antigua casa familiar de abuelos, donde los patios y lugar de animales, han sido reconvertidos en las habitaciones del hotel, nos esperaba Pedro, el anfitrión que días antes nos había escrito interesándose por la hora de nuestra llegada para recibirnos. Empezamos bien aquella historia; el mayor gesto de hospitalidad es que las puertas de tu habitación te las abra el propio dueño, que te hable de la historia del lugar y de su familia, y que te agasaje con una cesta de fruta y una botella de vino para tu estancia. ¿Cómo no iba a ver la botella llena?



Toda habitación de hotel que se salga, en su decoración, de lo común, ya me gusta y en la nuestra de Cercas Velhas había muchos detalles encantadores y especiales. 



Aquella habitación, con un amplio ventanal al patio, la conformaba una gran y cómoda cama. Junto a ella una zona de estar con sillones y una mesa, frente a una diminuta cocina, inscrustrada en un lateral del ropero con cafetera, menaje, fregadero y un pequeño frigorífico. Cercas Velhas no sirve desayunos, ni comida, pero tienes lo justo y necesario para comer aquí y, no muy lejos, un gran supermercado y una pastelería casera para abastecerte.


La habitación se completaba en el fondo con un amplio y moderno cuarto de baño con ventana hacia la calle.



No es un hotel con recepción las 24 horas, con spa, restaurante o piscina, pero si con unas instalaciones donde prima el buen gusto, donde en cada rincón encuentras un detalle especial.



En Cercas Velhas está reflejado ese ambiente ecléctico de Sagres, donde la natural, lo auténtico y lo rústico se entiende a la perfección con el diseño y la moda, creando un espacio agradable y original, de los que queda en el recuerdo de tu viaje.


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