Petiscaria en Olhão



Filipa nos recomendó dos lugares que teníamos que probar en Olhão, su ciudad de residencia: Lagar Mar, el filial de O Lagar, el mítico restaurante de la aldea de Pechão, que a manos de la hija del dueño abrió frente al mercado, y Petiscaria, una casa de pasto cercana a la estatua de Floripes. Dos nuevos retos gastronómicos para probar en la ciudad cubista.



Del primero, ya sabemos además por Ludo y Elena que su atún es espectacular, y que el pescado en general es fresco, bueno y bien cocinado. Del segundo, atestiguamos después de una copiosa cena, que merece la pena la parada por muchos motivos: el primero y fundamental, porque todo está realmente rico; el segundo por su ambiente, originalidad y detalles; y el tercero por un personal profesional, atento y benfiquista. ¿Quién da más?


El fin de semana que Portugal vivió su momento más glorioso durante siglos: la visita del Papa a Fátima, el triunfo en Eurovisión y el treinta título de liga del Bénfica, nos aventuramos a cruzar la frontera y disfrutar del regalo de una estancia en el hotel Real Marina Spa.



Para cenar aquella noche hicimos caso a los consejos de Filipa y elegimos un picoteo en Petiscaria, después de un queijinho con una cerveza en la taberna Sete Estrelas, un lugar que me encanta por su autenticidad, donde los olhaenses entran a beber el vino de la casa, después del trabajo, olvidando los problemas con la mirada fija en el televisor.



En las paredes de esta taberna se concentran los recuerdos de la vida y de los personajes de Olhão, conformado una especie de museo de su intrahistoria entre los barriles de vino y las bancadas para comer un guiso casero.


A la espalda de Sete Estrelas, en la calle que desemboca en la enigmática escultura de Floripes, encontramos Petiscaria, que se hace llamar Casa de Pasto, un término que los portugueses aplican desde hace más de un siglo a aquellos lugares para comer, mitad taberna, mitad restaurante, donde no faltan los petiscos y el vino.



El calificativo acierta de pleno con el concepto de este restaurante, con una buena oferta de vinos y una extensa y curiosa carta en la que los platos están a medio camino entre raciones y tapas a muy buen precio (entre 4,5 y 10 euros); lo que te permite probar muchas cosas.



El restaurante ocupa una vieja casa en la Rota das Lendas, de esas muchas que convierten las estrechas calles de Olhão en un universo mágico. Una casa reformada, coqueta por dentro, y alegre por fuera, repleta de macetas y flores en su tranquila terraza, al estilo más andaluz.


Petiscaria tiene una carta extensa, variada, original y con muchos guiños a los productos más excelentes y emblemáticos del Algarve y Portugal, que se divide en sabores del mar, del campo, ensaladas y platos vegetarianos, completándose con unas irresistibles propuestas para los postres.


Del mar está el bacalao, las famosas gambas olhaenses con distintas recetas, las ‘pataniscas’ de caballa, puntillitas y mejillones, mi debilidad. No dudamos en pedir esos gigantes mejillones (7 euros), cocidos en una pequeña sartén con una especie de escalibada de pimiento y cebolla, ricos como hacía tiempo no los comía.


Continuamos con una colorida ensalada de langostinos, mango, fresa y rúcula, bien parecida, fresca y aliñada al punto exacto (10 euros).


Nos sorprendió el tercer plato, puerros cocidos aderezados con almendras fileteadas (4,5 euros). Sencillo, sí, pero delicioso también.


Y, dentro de los sabores del campo, elegimos costillas con miel y mostaza (6 euros). Una carne tierna y jugosa que se desprendía del hueso con solo entrar en la boca.


Fue una cena de diez, no sólo por lo bueno que estaba todo, sino también por aquella original vajilla cuidada, por el smoth jazz que ambientaba el salón, por la agilidad y buena información del único camarero, por esos guiños a la identidad de olhaense.


Era imposible terminar aquella cena con algún postre, pero lo conseguimos. ¿Cómo íbamos a quedarnos con la ganas de conocer las habilidades reposteras? 


El punto y final de la cena continuó a la misma altura: magistral la torta de laranja sobre un azulejo algarvio y delicada la tarta de queso con compota casera.


Yo siempre defiendo que en Olhao es difícil comer mal, pero si te sientas en Petiscaria, las posibilidades son todavía menores.


DATOS DE INTERÉS: 


-El restaurante está situado en Rua Alexandre Herculano, nº48. Abre todos los días para almuerzo y cena, de 12.00 a 15.00 horas y de 18.30 a 23.00 horas.

El precio medio a la carta es de 15 euros. No admite tarjetas.



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