Marisquería Fialho, arroz de rechupete



Hay una regla que nunca falla cuando estás buscando un buen restaurante en un lugar desconocido: elegir el que sus habitantes escogen para sus celebraciones y comidas familiares. En el Algarve, uno de estos restaurantes es la Marisquería Fialho, escondido en la aldea de Pinheiro, junto a la Torre d'Aires y sobre la anciana ciudad romana de Balsa. 

Hace años, la dueña de uno de los bares de la playa de Fuseta, nos aseguró que el mejor arroz de todo el Algarve se hacía no muy lejos de allí, en una de las orillas de la Ría Formosa, donde los mariscadores de la zona cogen algunos de los más deliciosos moluscos con los que aderezar el guiso. 



Fialho es un punto de referencia para los algarvios del sotavento, un restaurante modesto en apariencia, ubicado en pleno parque natural, con la ría a tus pies, y con una vitrina de pescados y mariscos difícil de igualar por toda la zona. Suficientes atractivos para que algunos días sea muy difícil encontrar mesa. 


Si no vas buscando la Marisquería Fialho es extraño que llegues a tropezarte con ella, porque el restaurante está prácticamente escondido en un paraje maravilloso, a la espalda de la playa salvaje de Barra Velha, donde los árabes levantaron una torre de vigilancia de la costa, la conocida como Torre de Ares o Aires. 


En este tramo de la Ría Formosa, salpicado de barcazas de pescadores y de mariscadores, los romanos, que nunca han sido torpes en sus estrategias, levantaron una de las ciudades más prósperas y pobladas de la Lusitania, la mítica Balsa. Una 'civitas' más grande que la propia Olissipo, con moneda propia, dos puertos, un circo y varias industrias de salazones. Un asentamiento injustamente en el olvido.


Para llegar a este paraje que deslumbró a los romanos, tienes que tomar una carretera en la N-125, justo antes de llegar a Luz de Tavira, donde un cartel marca la entrada a la Torre de Aires y la aldea de Pinheiro. 


La carretera te adentra en una de las orillas de la Ría Formosa, que una reforma reciente ha querido poner en valor con un sendero de algo más de un kilómetro, por el que también discurre la Ecovía del litoral. Un trayecto que se alarga desde la torre hasta la puerta de nuestro restaurante, con merenderos y bancos para embelesarte con este paisaje. 


Al final del camino junto a la costa, está el restaurante Fialho con una gran chimenea en forma de olla, un porche recubierto de cañizos y un mirador improvisado como sala de espera frente a la ría.


En la misma entrada del restaurante está la parrilla y en fila los platos de pescados, mariscos y brochetas en colas para ser asados. Una excelente bienvenida, sin duda.



El día que estrenamos Fialho lo hicimos con la intención de probar el famoso arroz, pero si llegar a una marisquería con una oferta interminable de deliciosos manjares, quién se puede resistir a no empezar el banquete con una excelente 'sapateira' (buey de mar) o con unas almejas de la Ría Formosa, ambas deliciosas.





Llegó luego la hora del arroz y con ella el dilema de elegir cuál de ellos encargar, si el de marisco, el de corvina o el de navajas. 




Lo bueno de ir a comer con amigos es que siempre se puede compartir, como casi siempre hacemos, y probar más platos. Así que la decisión fue dos arroces para dos personas, uno de mariscos y otro de corvina, para los ocho comensales. Y hubo arroz para repetir. 




Nuestra consejera de Fuseta llevaba toda la razón. Aquellas ollas de barro estaban repletas de un guiso burbujeante, un arroz cremoso y extremadamente sabroso.




Aunque en la carta el arroz aparece acompañado de un paréntesis donde pone demorado por su posible retraso, el servicio de Fialho no sólo es atento y gentil, sino además muy rápido en la atención y su cocina. 




La otra grata sorpresa del restaurante está en las sobremesas, esos postres riquísimos con las recetas algarvias más típicas. La tarta de claras o molotov, el Dom Rodrigo, excepcional, y el trío algarvio. 



Merece la pena acercarse a este borde maravilloso de la Ría Formosa para complacer la vista y el estómago con un arroz de rechupete.


PD: Este texto va dedicado al español que vive en Faro.


DATOS DE INTERÉS:



-Abierto de martes a domingo de 12.00 a 16.00 horas y de 19.00 a 22.00 horas

-No aceptan tarjetas, si se pueden hacer reservas y también encargar guisos. 



-El precio está entre 15 a 20 euros por comensal (Arroz de corvina, 24 euros/Vino de la casa, 8 euros/Almejas, 14 euros/Postres, 2,5 euros)

2 comentarios:

  1. Bueno, pues como te comenté en el otro post, quería ir, y ayer fué mi cumpleaños, por lo que fuimos a cenar.
    Fuimos con una pareja de amigos que tienen el criadero de ostiones que se encuentra enfrente de la torre que has puesto al inicio del post, y que van mucho por allí, por lo que nos trataron muy bien.

    Hablamos al final un rato con la cocinera, que nos avisó que le queda un año para jubilarse (esperemos que sus recetas se mantengan) y que este verano solo ha tenido una sola queja con sus arroces, donde unos clientes le dijeron que el arroz estaba buenísimo pero que se le había olvidado poner los lingeiroes (navajas). Bueno, un error lo tiene cualquiera :-)

    En cuanto a la comida pedimos el arroz de marisco, muy bueno, y una cataplana de carne y marisco buenísima, la mejor que he tomado.

    El postre llevavamos mi tarta.

    Visita obligada.

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