Praia da Rocha





Hay una playa en el Algarve donde descansa una sirena, donde el mar y la sierra se enfrentaron por ganarse su amor: uno lo hizo provocando grandes olas y el otro bajando desde las montañas inmensas piedras. En medio de esta lucha fraticida, la cortejada se aburrió de sus pretendientes y decidió convertirse en un inmenso arenal dorado y brillante como su cola. Este lugar es la Praia da Rocha que, según cuenta la leyenda, tomó el nombre de aquellas rocas bajadas a la orilla del mar. Playa de Rocha es la playa más emblemática de Portimão y una de las más extensas, bonitas y animadas de todo el barlovento algarvio.


Praia da Rocha está limitada al oeste por las rocas que dan paso a la coqueta cala de Três Castelos y sobre las que se ubica uno de los mejores miradores de la puesta de sol en Portimão. 





Y, al este, la playa termina junto a la misma desembocadura del río Arade, por donde entran cruceros y barcos deportivos al puerto. 


Al final de la playa, con la marina deportiva a los pies y la pintoresca localidad marinera de Ferragudo al frente, está la Fortaleza de Santa Catarina, una construcción militar que desde el siglo XVII protegía la entrada de piratas españoles y moros por el río hacia la ciudad. La fortaleza, un mirador con una panorámica impresionante del océano y un bar para recrearte en el paisaje, conserva parte de su aspecto primitivo, alguno de sus cañones y el pozo en medio. 




Debajo de la Fortaleza, a un lado del espigón, la playa se convierte en verano en un gran espacio deportivo con un intenso programa de actividades. 


Y al otro lado, en el extremo donde el río Arade se une al mar, se ubica el centro de ocio de la marina deportiva con restaurantes, tiendas y diferentes empresas de turismo, en las que puedes contratar paseos por las calas y grutas algarvias, observación de delfines o deportes acuáticos.


En esta esquina de la Playa de Rocha, entre los dos espigones, se encuentra además uno de los espacios de mayor ambiente de todo el verano, el beach club NoSoloÁgua, con una piscina frente al mar, palmeras, tumbonas, restaurante, bar o incluso un parque acuático en el agua. Una buena opción para una capirinha con música en directo o para disfrutar de un concierto junto a la playa en una noche calurosa del verano.




Más de un kilómetro y medio hay de un extremo a otro de la Playa da Rocha, una distancia que puedes recorrer a través de una extensa red de pasarelas de maderas extendidas por todo el arenal y en la que además encuentras tumbonas, sombrillas, vigilancia, servicios, duchas, bancos, juegos infantiles...




Y también numerosos restaurantes (Bar Atlântico, Restaurante Mar e Sol, O Bonezinho, Salsada do Zé o Restaurante Castelos...), chiriginguitos donde, cómo no, la sardina es la dueña y señora de las cartas, a la que se suman muchas e interesantes sugerencias.


Praia da Rocha es uno de los focos turísticos playeros más antiguos del Algarve. Aquí, a las afueras de Portimão y de su puerto, a principios del siglo XX empezaron a construirse en lo alto de las rocas las primeras casas de veraneo de la alta burguesía y los grandes hoteles de la región.


En aquellos años de recuerdos en blanco y negro, la playa se convierte en el centro turístico de las familias conserveras, es entonces cuando también se construye el casino, que todavía hoy perdura en los bajos del hotel Algarve Casino.


Se levantan además los grandes hoteles de la región, como el Gran Hotel da Rocha, transformado recientemente en el moderno y funcional Hotel da Rocha, con habitaciones amplias equipadas para familias y una posición privilegiada frente al Atlántico.



Desde las habitaciones del Praia da Rocha se divisa otro de los edificios significativos de esta playa, el hotel Bela Vista; un antiguo palacete de descanso de una pudiente familia conservera, que en los años 30 se convirtió en un hotel. 


El lugar ha sido y continúa siendo especial. En el año 1998 cuando lo visitamos por primera vez, la estancia con su escalera de madera, sus azulejos y sus muebles antiguos era casi fantasmagórica. Sin embargo, tras una nueva reforma, el Bela Vista Hotel&Spa se ha convertido en uno de los hoteles más lujosos y exclusivos del Algarve, integrado en la prestigiosa cadena Relais&Chateaux y objetivo de las cámaras de las ilustres revistas de decoración e interiorismo de fuera y dentro del país.


Los aires de renovación que han llegado a la Playa da Rocha en los últimos años también han tenido consecuencias en el hotel Júpiter, frente al Bela Vista, que tras su transformación ha sido uno de los hoteles revelación del pasado año en el Algarve, que poco tiene que ver con el que abrió sus puertas en 1968.


La cadena, que prevé abrir este verano otro hotel en la zona de la marina sobre una antigua fábrica de conservas, ha querido que la decoración del nuevo hotel Júpiter esté marcada por los recuerdos de la historia de esta ciudad, donde la industria conservera fue durante muchos años su punta de lanza y en la que el mar tiene un especial protagonismo. 



Un alto edificio con cerca de 200 habitaciones, todas ellas con esplendorosas vistas al mar, restaurante, animación diaria, spa, una piscina en el mismo paseo marítimo, casi a un pie del agua, y muy buenos precios. ¿Qué más se puede pedir?




Volvimos este invierno después de muchos años al hotel Júpiter y nos llevamos una grata sorpresa. Una habitación cómoda para descansar, un rico desayuno antes de pasear por la playa, una copa con música para después de la cena y un derroche de amabilidad de sus empleados aconsejándote excursiones y visitas por la zona. 


El hotel, ubicado en el tramo peatonal del paseo marítimos, es perfecto para quienes buscan en sus vacaciones estar a pie mismo de una playa familiar, amplia, tranquila y segura para disfrutar del mar a lo largo del día. 



Pero es igualmente idóneo para quienes van buscando la emoción de la noche y encuentran a pocos metros cervecerías, locales nocturnos, bares o buenos restaurantes como el Food and Wine con una gran terraza sobre el mar en la Avenida Tomás Cabreira. Es uno de los restaurantes más interesantes y elegantes de toda la ciudad, con platos elaborados, en los que no se pierde de vista ni los ingredientes tradicionales, ni las bases de la cocina algarvia.



Praia da Rocha continúa siendo sin lugar a dudas uno de los grandes centros turísticos del Algarve; ahora envuelta en un halo de modernidad sin excesos, que lejos de romper su belleza natural, la enaltece. ¿Qué diría la sirena si volviera a posarse en ella?

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