Restaurante Avenida, delicioso arroz



¿Quién no ha ido al Algarve buscando un buen arroz de marisco? Cruzar la frontera para comer un rico arroz es una clásica costumbre del fin de semana para los españoles; ¡nos encanta ese plato, santo y seña de la gastronomía lusa! Uno de nuestros retos este año en tierras algarvias consiste precisamente en encontrar el mejor arroz de marisco, un desafío que hemos comenzado en la ciudad de Tavira, en uno de sus locales más veteranos, el Restaurante Avenida. Primera y grata parada para elaborar nuestro ranking personal.

Las Iglesias de Tavira: Iglesia de la Misericordia

               


Uno de los muchos atractivos de Tavira es su numeroso patrimonio religioso. En cualquiera de sus callejuelas o en sus aldeas más auténticas encuentras una iglesia, un convento, una ermita, una parroquia. Aunque no alcanza el nivel de Braga, la ‘Roma Portuguesa’, es sin duda una de las ciudades lusas con más templos, hasta 37, aunque para nuestra pena no todas pueden visitarse. De ellas, hay una realmente bonita, la Igreja da Misericordia: humilde por fuera y soberbia por dentro, una alhaja del Renacimiento que es considerada Monumento de Interés Público.



Dice el refranero que la esencia se guarda en frascos pequeños, algo así ocurre en Tavira. En una callejuela del centro histórico, subiendo las escaleras de la puerta de Don Manuel desde la Plaza de la República hacia el Palacio de la Galería y el castillo se esconde un pequeño templo en la Travessa da Fonte: la Iglesia de la Misericordia.


La edificación de mediados del siglo XVI tiene el título de ser la obra renacentista más importante del Algarve. Y puede presumir de compartir con el Monasterio de los Jerónimos de Lisoba a su padre constructor, el maestro André Pilarte.


Desde fuera la iglesia es deliciosamente sencilla y quizá esa mesura y simetría clásica de su pórtico la haga pasar desapercibida para quien no conozca su valor patrimonial, así al menos nos ocurrió a nosotros mismos en nuestras primeras visitas a Tavira. Sin embargo, quienes realmente saben de arte consideran que su fachada es un claro ejemplo pedagógico de cómo debe ser un portal renacentista: un arco de medio punto en torno a una gran puerta de madera y rodeado de un conjunto arquitectónico, en el que sobresale la imagen de la Senhora da Misericórdia, los santos Pedro y Pablo y los escudos del reino y la ciudad.


Cuando cruzas el umbral, la perspectiva sobre la iglesia cambia totalmente. En el interior, renovado con el paso de los años, sobresale la huella del barroco, presente en el retablo dorado de su altar y sus laterales, en los capiteles columnas y, sobre todo, en los 18 paneles de azulejos que cubren la mitad de las paredes, esas preciosas cerámicas de color azul y blanca, que nos recuerda que estamos en Portugal.




Las pinturas de los paneles reflejan escenas cotidianas del siglo XVIII, pero que hacen alusión a las obras de Misericordia: las espirituales (dar buen consejo, consolar al triste, perdonar las injurias, sufrir con paciencia…) y las corporales (dar de comer al hambriento, de beber al sediento, visitar a los enfermos…), la unión de ambas viene a través del buen pastor, que representa a Jesucristo.





La iglesia en sí ya justifica una visita a Tavira; no puedes marcharte de la ciudad sin verla. Y lo puedes hacer de lunes a sábado de 9 a 13 horas o de 14 a 17 horas, siendo su entrada libre para el público.








El coro, el techo, la balaustrada de hierro del altar, las imágenes de Nossa Senhora de Santa Isabel o de Nossa Senhora da Soledade…, todo forma un conjunto coqueto y armonioso, propicio para la oración y también para la cultura.







Dentro de la intensa actividad cultural que se desarrollo en Tavira, una de las iniciativas más interesantes que se realizan durante todo el año es el programa Música en las Iglesias, que organiza la Academia de Música de la ciudad. Un evento que se celebra los sábados a media tarde y que tiene como escenarios los templos más bellos de la ciudad como la Iglesia de la Misericordia




Créanme que, si una visita a esta iglesia no te deja indiferente, un concierto aquí se convierte en un momento inolvidable, como el que tuvimos la oportunidad de compartir con el cantante ayamontino de fados Juan Santamaria, que eligió tan hermoso lugar para presentar su último disco basado en los poemas de Santa Teresa, dentro del Festival de la Dieta Mediterrânica.


Los versos, las letras de Santa Teresa que hablan de amor, de vida, de muerte, de misticismo con el aliño desgarrador del fado no podían encontrar un lugar mejor que esta Iglesia para escucharse. El Algarve, siempre lleno de gratas sorpresas. 

La Feira de Santa Iria en Faro




¿Qué tienen que ver los ingleses con una de las mayores tradiciones de la capital del Algarve? Según algunos historiadores ellos son en cierta manera 'los culpables' de su Feria, la de Santa Iria en 1596, después de un importante saqueo de la ciudad por las tropas inglesas. Cuentan que el Conde Essex, tras asaltar Cádiz, en su vuelta hacia Inglaterra desembarcó e incendió Faro, dejándolo sumido en la pobreza. Con el propósito de revitalizar la ciudad, el rey D. Filipe I creó esta feria, Sea esta o no la causa y la fecha exacta de la Feria, lo cierto es que el evento ha perdurado hasta nuestros días consiguiendo cada mes de octubre ambientar la capital algarvia con sus atracciones, puestos de venta ambulante y golosas comidas. 

La Feira da Praia, un gran mercado junto al Guadiana




Uno de los mayores mercados ambulantes del Algarve se celebra todos los años del 10 al 15 de octubre en Vila Real de Santo António, junto al río Guadiana. Para los españoles se trata de la Feria de Portugal, la de la loza o el mercadillo del día de La Hispanidad, porque coincide con la fiesta de nuestro país, para los portugueses es la 'Feira da Praia'. El nombre nada tiene que ver con el contenido, sino con el origen mismo del evento, un gran mercado que surge el mismo año que se funda la ciudad, en 1774, junto a las playas del río, para promocionar la venta de pescado, el sustento en aquel momento de su economía. Hoy, 242 años después, la villa pombalina se mantiene fiel a una cita que contribuye a dinamizar su comercio durante cinco días y que 'rompe' el sosiego natural de la ciudad, llenando de bullicio todos sus rincones, hoy más bonitos que nunca.


Vila Real de Santo António es sobre todo una villa comercial, las calles que un día trazara en un plano el arquitecto Manuel dos Santos, a petición del Marqués de Pombal, se han convertido en un auténtico centro comercial abierto, para mí en el de mayor encanto sin duda de todo el Algarve.


El diseño urbanístico de la ciudad, que se concibió para propiciar el desarrollo de la industria del atún y la sardina, era tan funcional y visionario, que se ha adaptado a la perfección, siglos después, a la nueva identidad comercial y turística de Vila Real de Santo António, Hoy la trama urbana de calles peatonales en torno a la Plaza Marqués de Pombal, 'un cuadrado perfecto', y la Avenida de la República, junto al río, conforman una encantadora área comercial, donde ya no sólo encuentras sábanas o toallas, sino también tiendas gourmet, diversas franquicias, cafeterías, restaurantes, joyerías, decoración...Es imposible marcharse de aquí sin una bolsa colgada al brazo. 


El comercio es la vida de Vila Real de Santo António, una faceta de su identidad que se enaltece la segunda semana de octubre con la Feria de la Praia. Es entonces cuando sus coquetas calles reciben el mayor número de visitas, tantas que se hace difícil el paseo fluido por las mismas. Los comercios se abarrotan y la calle Dr. Teófilo Braga se llena de miles de peregrinos hacia la feria,en la que decenas de puestos conforman una gran hilera a lo largo de toda la Avenida de la República, paralela al río Guadiana.


La Plaza Marqués de Pombal se convierte además en un mercado gourmet, repleta de puestos donde se venden los productos gastronómicos más preciados y auténticos: quesos, panes, embutidos, especias, frutos secos, conservas, frutas y verduras, aceitunas...



Entre ellos se alternan también pequeños tenderetes, que te invitan a reponer fuerzas con una bifana, tapas, sandes, el bolo do caco, o ese rico pan con chorizo. 


La oferta gastronómica se completa con la coincidencia de otro evento la Muestra de Dulces Artesanales de 'Sabores del Guadiana' en un lugar emblemático de la ciudad: el Centro Cultural António Aleixo.


El antiguo cuartel militar y más tarde mercado, que lleva el nombre del poeta nacido en Vila Real de Santo António, ha dado cuenta durante cinco días de las excelencias reposteras de la región y del país con sus dulces más emblemáticos desde el pastel de nata, pasando por las 'bolinhas' o una gran variedad de tartas y de galletas. 



Aquí estaban, para nuestra perdición, los dulces de nuestras pastelerías favoritas: A Prova de Azinhal, en Castro Marim, Ti Marquinhas o Tesouros da Serra de São Brás de Alportel.
                            


Las calles se inundan además del tentador olor a las castañas, que se asan en casi todas las esquinas y acaban cubriendo buena parte de la ciudad de una deliciosa neblina otoñal.


Y también los puestos de 'farturas' de esos gruesos churros portugueses rellenos de sabores, porque como en buena feria que se precie, los 'calentitos' tampoco pueden faltar.


La ciudad en sí es una fiesta desde la mañana hasta la noche, pero el bullicio se concentra sobre todo junto al Guadiana, donde se conforman grandes colas para ojear las mercancías y las gangas tan dispares que se brindan al visitante: ropa, accesorios, alfombras, sombreros, mantas, ferretería, bolsos...


Cualquier producto se puede comprar y vender aquí. Y el bonito adoquinado portugués de la Avenida, con sus pequeñas piedras formando dibujos y mosaicos, se va cubriendo con los artículos más dispares.



Para los españoles, sobre todo los andaluces, la Feria da Praia es la ocasión de ampliar o cambiar la vajilla con nuevas adquisiciones, de renovar la ropa del hogar o hasta de llevarnos un animal de mercancía, aunque sea de barro. 


Quizá no haya un momento del año de tanto algarabía y tránsito comercial en esta ciudad, pero aunque el evento, sin duda alguna, merezca una visita, no olvides que Vila Real de Santo António ofrece el resto del año al visitante un centro comercial único, un centro a Céu Aberto.

Taberna do Ramos, comida serrana y casera




El otoño lo cambia todo, incluso nuestras apetencias a la hora de comer. Aunque el día se acorte, paradójicamente las comidas se alargan, el tiempo invita al recogimiento en lugares acogedores y se antojan almuerzos más contundentes y vinos más templados que compensen la bajada del termómetro. No hay nada más gustoso en uno de esos primeros días nublados de otoño que refugiarte en una taberna y disfrutar con la comida de pueblo, sencilla, casera, rica, de esas que calientan el ambiente y dibujan sonrisas en la sobremesa. Una de esas lugares en el Algarve es la Taberna do Ramos en Alcoutim.

Centros Comerciales del Algarve




Si te gusta ir de compras,  perderte en grandes centros comerciales, trastear en tiendas tradicionales de los pueblos y ciudades, buscar ‘gangas’ en outlet o dejarte seducir por las marcas de lujo, el Algarve es tu lugar. Aquí tienes un poco de todo para saciar las ganas de comprar, desde mercadillos, mercados y  atractivos centros comerciales, pasando por supermercados gourmet o las boutiques más exclusivas. Hoy nuestra ruta sigue la pista de los grandes centros y superficies comerciales de la región. ¿Te vienes de compras?