La playa de Carvoeiro y Algar Seco





Uno de los pueblos más pintorescos del Algarve es Carvoeiro, para nosotros entrañable, aquí empezó a forjarse nuestra ligazón con estas tierras. La población, un antiguo asentamiento de pescadores en torno a una preciosa cala, es una de las estampas más pintorescas y atrayentes de esta región, en la que persiste un cautivador 'aire vintage'. Carvoeiro es uno de los destinos turísticos más populares del sur y, a día de hoy,  también más exclusivos. Te contamos cuáles son los secretos que hacen este lugar tan especial.



Durante años el hotel Carvoeiro Almansor, hoy de la cadena Tivoli, era como nuestra casa y aquellos cócteles en la terraza de su bar, frente al océano, se convertían en una inyección de energía. De Carvoeiro recordamos en familia y con amigos las cenas memorables y contundentes en el pintoresco restaurante Chefe António, en el centro de la localidad, donde se sigue comiendo igual de bien y de abundante la comida más típica de la zona.


Carvoeiro presume de tener una de las calas más bonitas de toda Lagoa; una playa protegida por altos y verdosos acantilados, en los que se fueron construyendo las primeras casas de veraneo.


Una cala en el mismo centro de la ciudad, junto a su plaza y las dos grandes calles comerciales, rodeada de bares y restaurantes, llena de ambiente a cualquier hora del día o de la noche. 


La playa, desde las laderas del acantilado en las que está encajada, tiene una maravillosa fotografía, en la que queda patente el color esmeralda de unas aguas transparentes y apetecibles; de una mar sosegado que en otro tiempo fue testigo de duras batallas contra los piratas. 


A pesar del turismo, Carvoerio conserva el aire de enclave marinero que fue y ha sido. En la arena de la playa no faltan nunca los barcos y los pescadores saliendo o llegando de la faena el mar. Hombres de mar que se mezclan con hombres de todo el mundo, que desembarcan en estas tierras buscando los privilegios de su clima y su orografía. 


La belleza de este lugar es tan particular, que no es extraño que este rinconcito costero, no muy lejos de Lagoa, fuera uno los primeros focos del desarrollo turístico del Algarve en los años 60, cuando se construyeron muchas de las típicas casas que pueblan el monte de Carvoerio. 


En 2001 la localidad adquirió la condición de villa y fue a partir de esta década cuando también comenzó la renovación de su oferta turística con la edificación en sus acantilados y valles colindantes de lujosos y modernos hoteles como el Monte Santo Resort, el Vale da Lapa, el Vale das Oliveiras...


En 2015 el nombre de Carvoeiro también entró en el círculo exclusivo de la alta gastronomía con la concesión de una estrella Michelín al restaurante Bon Bon, a cargo del chef Rui Silvestre. Bon Bon y el restaurante Hexagone, entre otros, empezaron a demostrar que en este rincón del barlovento no sólo se podían comer deliciosas sardinas asadas.


Y para redondear la oferta gastronómica, el pasado verano, Avelino Apólonia, el dueño de la elitista cadena de supermercados gourmet que lleva su nombre, abrió su tercera sucursal en la carretera que une la localidad con Lagoa, no muy lejos de la bodega 'Adega Cooperativa do Algarve', donde a través de una visita guiada puedes comprobar los excelentes vinos de estas tierras, con una larga tradición a sus espaldas.


Aparte de su playa, y de la cala colindante do Paraíso, desapercibida al otro lado del Monte do Caroveiro, el gran atractivo natural de este lugar es el paraje Algar Seco o ‘Sitio da Boneca’. El paraje costero con un aspecto ‘lunático’ es realmente curioso y especial. 


Desde la playa de Carvoeiro una larga escalinata te sube hasta la sencilla Ermita de Nossa Senhora de Encarnação, donde en su día una fortificación, de la que sólo queda un arco, se encargaba de vigilar esta costa.




Desde aquí un pasadizo de madera, al borde de los acantilados, te brinda uno de los paseos más maravillosos y panorámicos del Algarve, a lo largo de algo más de medio kilómetro.


El sendero, que se creó con la intención de acabar unido al de los Sete Vales Suspensos en la cala de Centeanes, finaliza por ahora en la escalinata que baja al paraje de Algar Seco, al que algunos llaman 'Boneca' por la similitud de su gran piedra con la silueta de una muñeca.


Una escalera de más de cien peldaños finaliza en un laberinto de piedras calcáreas agujereadas por la erosión, donde se esconde una gruta submarina y en la que la entrada y salida del mar acaba conformando charcos y piscinas naturales.


Las paredes del acantilado se asemejan al perfil de un gigante queso gruyère, por el que con mucha habilidad y cuidado puedes ir subiendo y bajando.


Desde hace años Algar Seco tiene además un bar-restaurante entre las rocas, con una de las terrazas más particulares que puedes encontrar en todo el Algarve frente al océano.


Junto al restaurante, que lleva el mismo nombre que el lugar, un pequeño túnel en la 'boneca', un agujero en la gran piedra, da paso a una diminuta cueva con dos grandes ventanas frente al océano. 



Desde esta ventana la perspectiva de la costa de Lagoa vuelve a cambiar; y pasas de lo más alto a ras del suelo, a los pies mismo del agua, desde donde las olas pueden llegar a alcanzarte.



Carvoeiro te hace sentir ese privilegio innato que tienen las gaviotas para disfrutar de la costa; desciendo desde los altos acantilados para zambullirte en una agua azul, para después subir hacia el cielo y desde ahí contemplar la inmensidad del mar.



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